Las dos hermanas son Marta y María. Notan los entendidos que aquí aparecen con los mismos rasgos de carácter que en el relato de la resurrección de su hermano Lázaro (Juan 11, 1-44): la una más activa y hacendosa; la otra más quieta y contemplativa. Ambas fieles amigas de Jesús, para acogerlo y servirlo, para escucharlo y embelesarse con él. Las dos una síntesis del ora et labora , que trabajo y oración, hecho lo uno y lo otro con amor.
El breve episodio enlaza con el anterior de la parábola del buen samaritano dentro de una curiosa estructura: a lo referente al mandamiento del amor y la parábola que explica quién es el "prójimo", se une aquí el relato de la preocupación de Marta por el prójimo y lo que se afirma sobre el amor a Dios. Y, como se ha escrito, "la parábola del buen samaritano subraya la ayuda práctica, eficaz; Lucas se sirve ahora de otro relato para señalar la necesidad primaria de la fe en el cristiano". Marta y María, la acción y la contemplación, la ayuda y la fe.
Como dato curioso, digamos que Marta significa "señora" y que María, su hermana, no ha de confudirse con la pecadora María de Magdala o Magdalena.
María, pues, se dedica a atender al Señor y sus acompañantes, mientras aprovecha su presencia en la casa para escuchar la palabra. Es ese aspecto del relato que identificamos con la actitud de acoger en la fe y de contemplación espiritual en la unión estrecha que establece la oración, respuesta a la iniciativa de Dios que habla al corazón.
Hay que decirlo: hoy más que nunca se necesita el que dediquemos algún rato a la escucha de lo que Dios desea decirnos, de modo silencioso y personal, y a responderle mediante la oración. En caso contrario, la desenfrenada actividad, hasta la más apostólica, nos puede robar el sentido y valor, el significado de la existencia.
Se ha dicho que el que ora hace bien, pero el que ayuda a los demás hace mejor. Ambas cosas, y cada una a su tiempo, que lo hay para todo lo que se quiere de verdad. La tentación hoy es la acción con menoscabo de la oración.
Y ahí el reproche de Jesús: "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas..." Cierto, humanamente hablando, como que hay lugar para las quejas de Marta que está sumamente atareada con el trabajo de servir alimento y bebida a Jesús y sus acompañantes que, quizás, eran más de los esperados.
En todo caso, se ore o se trabaje, hay que hacerlo con serenidad y paz, no con inquietud y desasosiego, dando cabida a la presencia de Jesús que nos repite el "no tengas miedo, yo estoy contigo".
Y ¿qué es eso de "sólo una cosa es necesaria"? Algunos han interpretado que no eran necesarias muchas cosas sobre la mesa, que basta una, que no tenía que preocuparse Marta; los más ven en la frase una invitación a prescindir de las cosas materiales, que atan tanto, y buscar más a Dios, el "mi Dios y mi todo" de Santa Teresa de Jesús, porque "solo Dios basta".
En ese sentido, María "ha escogido la mejor parte".