La expresión "Dios con nosotros" es la versión al español del Emmanuel hebreo, en el texto del profeta Isaías: "Mirad, la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros".
Obviamente, que ese Emmanuel es Jesús, el hijo de María y el hijo de Dios al mismo tiempo, Dios y hombre verdadero. Ante él, lo más propio es caer de rodillas, guardar silencio y quedar en contemplación.
¿Cómo ocurrió el nacimiento de Jesús? El evangelio de hoy nos trae la respuesta, según nos lo explica san Mateo, que se aparta notablemente de la narración de san Lucas aunque concuerda con él en algo principal: el nacimiento virginal de Jesús.
Fue así. Previamente, entre José o sus padres y los padres de María establecieron el contrato escrito de matrimonio, cuya celebración tenía lugar, según la costumbre judía, cuando el novio llevaba a la novia a su casa. Es lo que se indica con el "vivir juntos" o "llevarte a María, tu mujer".
Y los entendidos notan que, en estas circunstancias, la falta de castidad prematrimonial no se tenía como adulterio en el sentido pleno de la palabra; tampoco el hecho de rescindir el contrato matrimonial se consideraba como divorcio en sentido estricto.
San Mateo es claro al afirmar que María, ya desposada con José (o sea, comprometida con él) y antes de vivir juntos, antes de unirse maritalmente a ella en su casa, resultó que "esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo". Ahí está descrita de manera simple, directa, sin lugar a dudas, la concepción virginal de Jesús en las entrañas de María.
A José se le llama justo por su apego a la Ley.
No obstante, y esto aumenta su condición de persona buena, no denunciará a su esposa públicamente sino que la dejará en secreto, sin llamar la atención, al percatarse de su extraño embarazo.
María guarda silencio, y es el ángel del Señor el que interviene para aclarar la situación, y aquí están sus memorables palabras: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará al pueblo de los pecados". ¿Está claro? El misterio sigue, pero José es ya parte del mismo.
Amén de la declaración de la concepción virginal del Niño, hay que destacar aquí la indicación del nombre que le ha de poner José y la excepcional misión que conlleva: Jesús, porque salvará a su pueblo de los pecados. Jesús, en efecto, significa "Yahvé salva" o "Yahvé es salvación".
Ahora bien, y esto es muy de notar, no se trata de una salvación de los enemigos externos o de los peligros de la naturaleza, sino de los pecados, de los males morales, los enemigos de adentro.
¡Lástima!, los judíos no lo entendieron así, y por eso persiguieron a Jesús hasta acabar con él. Y usted, mi amigo, ¿qué espera de Jesús?