Buenos Aires, 16 sep (EFE).- Una escultura del francés Augusto Rodin, que había sido robada a finales de mayo pasado, fue devuelta al Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires por un profesor que dijo haberla recibido de un anticuario, que al parecer compró la obra a un vagabundo.
El anuncio fue hecho hoy por el director del museo, Jorge Glusberg, quien en rueda de prensa contó las insólitas circunstancias en las que fue recuperada la obra "Estudio de Manos", valuada en unos diez mil dólares.
Señaló que la escultura fue devuelta al Museo Nacional de Bellas Artes por un profesor de Historia del Arte y que fue sometida a diversos estudios para confirmar que la pieza recuperada fuera la que efectivamente había sido robada.
Glusberg destacó, incluso, que ante la posibilidad de que se tratara de una falsificación, prefirió no dar aviso a la policía ni a la fiscalía que instruye la causa por el robo hasta tener la certeza de que la escultura fuera la original.
Dijo desconocer los pormenores que rodearon al derrotero de la obra luego de que fuera sustraía, el 29 de mayo de este año, de una sala de la planta baja del museo.
Según el funcionario, la pieza fue devuelta el 7 de agosto pasado por el profesor Carlos López Ramos, quien junto con la obra dejó una carta en la que aseguró que la escultura -de unos 15 centímetros de altura- había sido recibida por la anticuaria Marta Ruth Schwartz de manos de un "curioso personaje" al que describió como un vagabundo.
En esas circunstancias, el pordiosero mostró la obra a la comerciante, pero la mujer sólo atinó a darle unas monedas y a pedirle que se fuera del local, aunque días después regresó y la anticuaria, a cambio de la escultura, le dio 50 pesos (unos 17 dólares).
Glusberg explicó que la obra fue sometida a estudios de parte de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que realizó muestras comparativas de material, además de expertos del museo, escultores y especialistas.
"Tras de estos estudios, el Museo Nacional de Bellas Artes está hoy en condiciones de dar a conocer fehacientemente la recuperación de la obra", afirmó.
Consultado sobre las circunstancias en que López Ramos aseguró haber tomado contacto con la pieza, Glusberg opinó que "las obras reaparecen por distintos motivos" y que "el robo de obras de arte es inmensamente grande y ocurre en todos los países del mundo".
En este sentido, elogió la seguridad del museo y subrayó que en 2004 se montará un sistema de vigilancia de refuerzo a través de sensores infrarrojos.
La obra recuperada forma parte de un lote de unas 30 piezas del escultor modernista Rodin que actualmente integran el patrimonio del museo y que fueron donadas en 1970. EFE
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