Río de Janeiro, 16 jun (EFE).- Autoridades brasileñas intentan controlar hoy varias rebeliones con rehenes en saturadas cárceles del estado de Sao Paulo y de Espíritu Santo, que han dejado al menos un muerto y varios heridos, informaron medios locales.
En la noche de hoy un equipo especial de la Policía Militar del estado de Sao Paulo ocupó la penitenciaría de la ciudad de Mirandópolis, a unos 600 kilómetros al oeste de la capital estatal Sao Paulo, para sofocar una rebelión en al menos tres pabellones.
Otras dos rebeliones desatadas tras frustrados intentos de fuga se mantienen en el interior del estado de Sao Paulo.
En Araraquara, una cárcel con capacidad para 750 detenidos que abriga a 1.543, un grupo de reclusos amotinados desde la mañana de hoy mantiene once rehenes y pedían una serie de reivindicaciones por parte de las autoridades penitenciarias del estado.
En la cárcel de Itirapina, donde están recluidos 1.363 presos, casi el doble de la capacidad del penal, hay un número no determinado de rehenes y los policías militares están listos para entrar, según la Secretaría de Estado de Administración Penitenciaria.
Entre los rehenes capturados por los reos se cuentan dos médicos y 12 guardias penitenciarios, según la Secretaría.
En mayo una serie de rebeliones en protesta por traslados de jefes criminales a cárceles de seguridad máxima del estado desató una ola de ataques contra policías en las calles de la ciudad de Sao Paulo.
Los atentados, reivindicados por la banda mafiosa PCC (Primer Comando de la Capital) provocaron una sangrienta respuesta de las fuerzas de seguridad que mataron decenas de sospechosos de ser delincuentes.
La onda de violencia que dejó en total 140 muertos la investiga actualmente el Ministerio Público de Sao Paulo.
Por su parte, en el vecino estado de Espíritu Santo, se inició hoy el tercer día de un motín en la cárcel de Vila Velha, cerca de la capital estatal Vitória.
Durante la rebelión los presos mataron un preso y agredieron a golpes a otro. Todavía mantienen siete rehenes. Entre sus demandas está el regreso de tres jefes mafiosos que fueron trasladados a un recinto de la Policía Federal para evitar que asesinaran a miembros de bandas rivales.EFE
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