Moscú. Rebeldes musulmanes proclamaron hoy un "estado islámico independiente " en la república rusa caucásica de Daguestán y declararon la "guerra santa a los infieles", mientras Moscú ponderaba cuánta dureza emplear para controlar la situación.
El presidente Borís Yeltsin se reunió con el ministro de Defensa, mariscal Igor Serguéyev, y con el nuevo primer ministro, Vladímir Putin, quien anunció después que la lucha contra los "mercenarios" durará semana y media o dos semanas.
Un comunicado difundido por la "shura" o Consejo Supremo islámico creado al margen de las autoridades y de otros órganos musulmanes exigió a los "defensores de la religión de Alá" que lucharán "hasta la total expulsión de los infieles".
Ni el gobierno ruso ni el de la república del Cáucaso dieron mayor trascendencia a la declaración unilateral de independencia, y se concentraron en las medidas para reducir a varios centenares de guerrilleros infiltrados desde la vecina Chechenia.
Pero la permanencia del foco guerrillero después de cuatro días y su proclamación de independencia dispararon versiones sobre una posible "ofensiva total" de las fuerzas de seguridad y de declaración de estado de excepción.
El primer ministro en funciones reiteró por tercera vez desde que asumió el poder el lunes que "no hay necesidad de decretar el estado de emergencia", pero aludió a la posibilidad de "un régimen especial" en la franja fronteriza entre Daguestán y Chechenia.
Putin admitió que "hay combates" entre los extremistas y las fuerzas del orden, pero el jefe del Estado Mayor del ejército, general Anatoli Kvashnin, dijo que la situación "es controlable".
Kvashnin salió ileso el lunes de un ataque rebelde contra el helicóptero en que sobrevolaba el distrito de Botlij, donde los extremistas tomaron tres aldeas el sábado.
Un portavoz de las fuerzas de seguridad dijo en Majachkalá, capital de Daguestán, que los militantes habían abandonado un cuarto poblado en el distrito de Tsumadín.
"No hay una guerra de desgaste allí, pero está claro que han llegado pistoleros desde Chechenia", dijo Putin al calificar de "intolerable" la toma de varias aldeas daguestaníes.
El comunicado rebelde informó de que "nosotros, los musulmanes de Daguestán, anunciamos oficialmente la reinstauración del Estado Islámico de Daguestán".
"Con la ayuda de Alá, anunciamos la Jihad, la guerra santa, en Daguestán, y es deber de cada musulmán combatir hasta la total expulsión de los infieles", añadió.
Putin dijo que la erupción de violencia se controlaría "en cosa de semana o media o dos semanas", pero reconoció que "llevará más tiempo" la normalización de la explosiva región, azotada por la violencia desde hace años y que ya vivió una cruenta guerra civil en Chechenia en 1994-96.
"Nos enfrentamos en el Cáucaso, particularmente en Daguestán, con violaciones de la ley y manifestaciones de terrorismo, y esto es intolerable", subrayó el primer ministro con un rostro mucho menos relajado que cuando fue nombrado 24 horas antes.
Portavoces oficiosos daguestaníes leales a Moscú anunciaron que las autoridades locales podrían armar a cuantos voluntarios quisieran luchar contra los rebeldes.
Junto con la declaración de independencia, la Shura decretó la ley marcial en la república y ordenó la creación de tribunales de la Shariá o ley islámica "en todos los territorios liberados".
La Shura pidió además apoyo a Chechenia, otra república vecina que ya se autoproclamó independiente en 1991, aunque no ha sido reconocida como tal por la comunidad internacional.
Pese a los intentos de transmitir tranquilidad a la población, el gobierno dio también señales de tomarse en serio la penetración rebelde al reunirse el Consejo Nacional de Seguridad por segunda vez en las últimas doce horas.
El mariscal Serguéyev se encerró también con el ministro del Interior, Vladímir Rushailo, para coordinar las medidas a tomar.
Yuri Skurátov, fiscal general de Rusia legalmente pero apartado por decreto de Yeltsin, dijo que si el presidente declara el estado de excepción, "será el fin del equipo del Kremlin".
Skurátov comparó la situación en Rusia en la actualidad, con violencia en Daguestán y un enrarecido clima político, con la que había en agosto de 1991, cuando se produjo un intento de golpe de estado contra el entonces presidente, Mijaíl Gorbáchov.
El fiscal general recordó que aquella revuelta para "resolver la crisis con el uso de la fuerza y en desafío a la Constitución llevó al colapso del régimen imperante".
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.