Érase una vez un príncipe heredero que viajó a tierras lejanas a buscar a su enamorada para transformarla en princesa, pero no la encontró en un palacio, sino en un departamento en Nueva York. La llevó a su castillo y, mientras patinaban, le pidió matrimonio. Aquí comienza la historia de los príncipes modernos que hablan al pueblo a través de un chat organizado por la Casa Real de Holanda.
El heredero El príncipe Guillermo Alejandro de Orange Nassau, heredero del trono de Holanda, tiene 34 años y es el mayor de los tres hijos de la reina Beatriz y el príncipe Claus, plebeyo alemán que fue soldado del ejército nazi.
Guillermo estudió historia en la Universidad de Leyde (Holanda) y tiene el diploma militar de piloto. Desde que alcanzó la mayoría de edad forma parte del Consejo de Estado y realiza con frecuencia visitas oficiales en representación de la reina de Holanda.
Al abdicar su madre, él poseerá una fortuna calculada en $4.000 millones, ya que la holandesa es la real familia más rica de Europa.
La plebeya
Máxima Zorreguieta nació en Buenos Aires hace 30 años. Es economista titulada por la Universidad Católica de Argentina e hizo un master en Boston (Estados Unidos). Habla muy bien el holandés, incluso con un dejo de formalidad similar al que tiene la reina. Dice que no tendrá problemas con la realeza ya que -refiriéndose a ella y a su novio- ha dicho: "Nos han educado del mismo modo".
Sin embargo, hay detalles en su vida que no son tan de color rosa. Su padre, Jorge Zorreguieta, fue ministro de la dictadura argentina de Jorge Rafael Videla, que se extendió de 1976 a 1983. Esto causó gran polémica en Holanda y se transformó en una cuestión de Estado.
Finalmente, el primer ministro Wim Kok y la reina aprobaron el enlace, y la pareja anunció el compromiso. Eso sí, los padres de Máxima tuvieron que decir públicamente que no asistirían a la boda de su hija.
El romance
Los novios se conocieron en Sevilla en mayo de 1999. A ella no le atrajo de inmediato; además, ni sabía quién era. No obstante, el príncipe quedó prendado de ella y, tal como en una historia de hadas, la siguió hasta Nueva York.
Así comenzó una relación que ha dado de comer a la prensa sensacionalista holandesa. Cuando el noviazgo ya era oficial, la noticia aumentó pues aparecieron unas imágenes de televisión en las que Máxima fue captada bailando animadamente en una discoteque.
Así, ella se formó una imagen de juerguista, como ella misma reconoce. "Soy latina y seguiré siéndolo en lo que respecta a algunas cosas de mi cultura. Bailo, canto y seguiré bailando y cantando", dijo en una entrevista para la televisión holandesa.
Esa espontaneidad ha cautivado a los holandeses, quienes, según la revista española Hola, consideran a Máxima una excelente representante y están muy interesados en su vida, así como por cuáles serán sus responsabilidades dentro de la Casa Real de Holanda.
Paso a paso
Tras todas las aprobaciones correspondientes, ya que Máxima es plebeya, Guillermo pudo pedirle matrimonio a su novia. Lo hizo mientras patinaban en el jardín de la residencia de la reina Beatriz.
Entonces comenzó la preparación para el enlace, que incluyó un chat abierto organizado por la Real Casa de Holanda. Como buena boda de príncipes, los festejos durarán varios días. Hoy, jueves, habrá una recepción privada en el Palacio de Amsterdam. Luego se hará una fiesta popular en el estadio Arena, de la misma ciudad, y se espera que asistan unos 50.000 holandeses, quienes deberán pagar 45 euros (unos ¢14.000) para poder entrar.
Allí, la pareja recibirá el regalo de su pueblo: una estatua del escultor André Volten, que será colocada en el jardín del palacio donde vivirán, la villa Eikenhorst en Wassenaar, La Haya.
Holanda está de fiesta. Todos los pueblos del país están organizando celebraciones para festejar el casamiento. El nombre y rostro de Máxima están en todas partes, se multiplican en fotos, vidrieras, rompecabezas, jabones, tortas y hasta en croquetas de carne, plato básico en la cocina local. Incluso uno de los centros comerciales más elegantes de Amsterdam, el Magna Shopping, cambió su nombre por el de Máxima Center.
El 2 del 2 del 2002 fue la fecha elegida para que la pareja contraiga matrimonio. Ese día -2 de febrero-, los novios irán al edificio de Beurs van Berlage para dar el sí ante el alcalde de la ciudad, y seguirán su camino a la Nieuwe Kerk para la ceremonia religiosa, a la que se invitó a 1.600 personas. Asistirán representantes de todas las familias reales de Europa y ya están confirmados el príncipe Carlos de Inglaterra, la reina Sofía de España y el heredero del trono imperial de Japón. Además habrá 1.250 periodistas acreditados para cubrir los diferentes episodios del matrimonio.
Luego la pareja recorrerá las calles en una carroza dorada saludando a los holandeses, para volver al Palacio y hacer el tradicional saludo desde el balcón.
Poco se sabe del vestido que llevará Máxima. Lo que se rumora es que llevará una cola larguísima, de esperar en una mujer que se convertirá en princesa. El diario Clarín , de Buenos Aires, asegura que ni ella misma sabe dónde irá de luna de miel, pero que es posible que vayan a Salt Lake (Estados Unidos). La razón es que el príncipe es miembro del Comité Olímpico Internacional y podría asistir a los Juegos de Invierno que se harán en esa ciudad.
Así comenzará la nueva vida del heredero y la plebeya argentina, quienes serán los futuros reyes de Holanda, señores de Orange, Nassau y Van Amsberg.