¿Por qué se decidió descifrar el código genético de esta especie de rana en particular?
Queríamos la secuencia de un género de rana que ya hubiera sido estudiada ampliamente en los laboratorios. La especie idónea habría sido la Xenopus laevis –utilizada desde los años 40 para investigar procesos celulares y el desarrollo embrionario–, pero la Xenopus tropicalis tenía solo la mitad del tamaño que la otra y por eso la elegimos.
¿Cuán similar es el genoma de la rana con la de los humanos o de las aves? ¿Por qué es posible esa coincidencia?
La comparación detallada entre el genoma de la rana y los genomas que ya se han secuenciado previamente, nos revela que hay cromosomas completos, en particular entre la rana y el pollo, en donde los genes se producen, en gran parte, en el mismo orden. Esto significa que tales cromosomas se han mantenido prácticamente igual durante cientos de millones de años.
“Ahora, también sabemos que la mayor parte del cromosoma 1 humano –la parte central– se ha mantenido intacta durante 360 millones de años desde que ranas, pollos y humanos tuvieron el último ancestro común. Además, vemos que el cromosoma 1 humano se compone de tres alteraciones cromosómicas, una fusión que debió suceder hace unos 280 millones de años, cuando tuvo su último antepasado común con el pollo.
“Este tipo de comparaciones ayudará a comprender mejor la evolución de los vertebrados”.
¿La información ayudará a proteger a las ranas?
Conocer su código genético abre la posibilidad de lograr un conocimiento detallado de los diversos mecanismos moleculares por los cuales la rana responde a los productos químicos que hay en su ambiente y, así, se podría controlar mejor esa contaminación.
¿Los resultados tienen aplicaciones en la salud humana?
Dado que el 79% de los genes asociados con enfermedades en humanos –como el cáncer o la diabetes– se encuentran también en las ranas, estudiar estos animales ayudará a comprender mejor a nivel genético los detalles de esos padecimientos.