
Cuando la TV hizo su aparición, muchos pensaron que la radio tenía sus días contados. ¿Quién querría solamente escuchar cuando la tele ofrecía –además– la posibilidad de ver? La ventaja parecía insuperable.
Fue el tiempo el encargado de demostrar que la radio, como medio de comunicación, tenía otras fortalezas. Era más accesible, portable, no requería que las personas estuvieran ancladas frente a una pantalla y en situaciones de emergencia no dependía de la electricidad. La gente podía también hacer muchas de sus tareas cotidianas siempre en compañía de la radio.Hubo otro elemento más poderoso que se atribuyó en favor de la radio: el gran poder de la imaginación.
En las películas de terror, por ejemplo, este factor juega un papel estelar. El filme
Los anuncios promocionales de la Cámara Nacional de Radio (CANARA) siempre han enfatizado la imaginación como uno de las características principales de este medio. La imagen le pertenece a la televisión y esa separación no estaba en discusión' hasta ahora.
A mediados del mes pasado Central de Radios (CDR) y canal 2 (en señal abierta), del conglomerado Repretel, optaron por llevar el contenido de algunos de sus programas radiales a la pantalla.
Atención. No se trata de producción televisiva, sino de la transmisión desde cabina de espacios radiales líderes como
A espacios como
La recepción positiva mostrada por radioescuchas, felices de ver en cabina a comediantes, programadores y periodistas como Amelia Rueda hacer su trabajo, es digna de atención. En especial cuando eso significa deshacerse de los personajes previamente concebidos en la imaginación de los oyentes.
¿Recuerdan
Treinta años después, la radio y la TV coexisten sin problemas. Las nuevas generaciones que han crecido de la mano de los medios audiovisuales parecen avalar y dar sentido al experimento de CDR y Canal 2, y tornan más factible la idea de que esta nueva alianza entre radio e imágenes, sumada al poder expansivo de Internet y las redes sociales, se convierta en una nueva fórmula de comunicación exitosa con una audiencia diversificada.
La gran sacrificada, tal parece, será la imaginación.