Varios lectores me han escrito con preguntas sobre la celebración de los quince años; hoy espero resolver algunas de estas dudas.
El celebrar los 15 años en América Latina es una tradición católica que probablemente comenzó con la celebración de una misa de acción de gracias, o con el sacramento de la confirmación, seguida por una pequeña fiesta. Con el paso de los años, la tradición se ha centrado en el acontecimiento social, aunque algunos tampoco se han olvidado el aspecto religioso.
Se puede decir que esta fiesta es el equivalente social de la puesta de largo, o la presentación en sociedad de los bailes de debutantes europeos.
De lo anterior deriva la costumbre de que la quinceañera baile un vals con su padre al inicio de la fiesta.
En cuanto a las invitaciones, hoy se estilan varias alternativas, según el grado de formalidad: desde una llamada por teléfono o una invitación para ser llenada a mano, hasta una invitación impresa.
Lo más indicado es que la invitación venga a nombre de la quinceañera, quien invita a la fiesta, aunque sean sus familiares quienes paguen los gastos. Recordemos que no es una boda, así que los nombres de los padres no son necesarios.
La invitación deberá siempre indicar la forma en que los invitados deben vestirse, y nunca deben de faltar las iniciales R. S. V. P. junto al teléfono donde se debe confirmar nuestra asistencia.
Como la mayoría de los invitados son adolescentes solteros, es correcto agregar la leyenda: "y acompañante"; pero, si se conoce el nombre de la persona, es mejor enviarle una invitación aparte.
Quien asiste como acompañante no debe llevar un regalo. La persona a quien se le dirigió la invitación ofrece un regalo en nombre de los dos.
Cuando la fiesta es íntima, se pueden abrir los regalos delante de los invitados, pero cuando el acontecimiento es una fiesta grande, se pueden abrir más tarde en la casa, sin olvidar nunca agradecer el gesto.
Otra forma de regalar consiste en enviar un ramo de flores. El acompañante de la quinceañera debe enviarle un corsage de orquídeas, preguntando de antemano si se usará prendido al traje o como brazalete en la muñeca.
No siempre se ofrece un baile o una fiesta: hay quienes hacen una reunión tipo té o bien un paseo campestre.