Berlín. La proximidad del centenario de Marlene Dietrich ha suscitado una serie de nuevas publicaciones sobre la actriz alemana que siempre tuvo una relación ambigua con sus compatriotas que suele ser calificada como una mezcla de amor y de odio.
El centenario, que se cumplirá el próximo 27 de diciembre, parece ser el punto final de una reconciliación que tardó muchos años en darse, después de que la actriz renegara de su país con la llegada de los nazis al poder en un tono que llevó a que muchos no la perdonaran nunca.
"Odio a los alemanes", dijo en aquella época Dietrich en una frase de una claridad contundente, pese a que el Museo de Cine de Berlín explica siempre a sus visitantes que lo que quiso decir la actriz era que odiaba a los nazis.
Dietrich es considerada la "única estrella mundial" que ha producido Alemania y su figura ha adquirido dimensiones míticas, pero, sólo en 1997, las autoridades de su ciudad natal, Berlín, decidieron dar su nombre a una plaza.
En el mismo año, el Museo del Cine de Berlín adquirió el legado de la actriz a la que le tiene dedicada una sección especial de la exposición permanente.
La actriz fue idolatrada durante la época de la República de Weimar, a comienzos de los años 30, por su célebre papel en El ángel azul (1930), de Joseph von Sternberg.
Después dejó Alemania tras el ascenso al poder del nacionalsocialismo en 1933, para convertirse tanto en una estrella de Hollywood como en una de las figuras artísticas de la lucha contra el nazismo.
Esto último fue visto por muchos de sus compatriotas como una especie de deserción que, todavía en 1960, los círculos más conservadores no le perdonaban, por lo que la actriz, durante una gira por Alemania, tuvo que soportar insultos de manifestantes que la acusaban de traición a la patria.
Amor con odio
Su posición política es uno de los temas que, en su libro Marlene Dietrich, aborda Werner Sudendorf, director del Museo del Cine de Berlín que ha recibido el legado de la actriz.
Sin embargo, Sudendorf también se aproxima a otros aspectos de la vida de la estrella como el relativo a su vida privada, a sus aventuras sexuales y a la relación con sus vestidos, que muchas veces le ayudaban a expresar su ambigüedad sexual.
Sudendorf asegura que no le fue fácil realizar las investigaciones de su libro puesto que parte de la leyenda de Marlene Dietrich se ha alimentado del esfuerzo que hizo siempre la actriz por dificultar la investigación sobre su vida.
Dietrich odiaba a los biógrafos y les puso conscientemente obstáculos con recursos como contestar con monosílabos en las entrevistas de prensa o no firmar sus cartas personales, por lo que identificarlas como suyas se hace difícil.
Otro de los libros que han salido al mercado está titulado El ángel azul de Berlín , de Ulrike Biebrecht, y en él se buscan las raíces y las huellas de la actriz en su ciudad natal.
En esa obra se muestran las relaciones de la actriz con la capital alemana desde su infancia y adolescencia en el barrio de Schoeneberg hasta su regreso póstumo para ser enterrada en el cementerio de Friedenau, donde está su tumba en la que siempre hay flores frescas.
Ese libro da especial importancia a la relación de la actriz con su país y los alemanes, que resumió en una ocasión con una frase que recoge el libro: "Era una relación de amor y de odio. Me amaban y me odiaban".