"El texto escrito no tiene valor intrínseco como tal. Se publican muchos libros invisibles, demasiados", sostuvo este noruego, de 51 años, que acercó con El mundo de Sofía a grandes y pequeños a la historia de la filosofía de Occidente.
Gaarder señaló que los lectores lo que hoy necesitan es los escritores se esmeren en contar buenas historias.
"Lo que necesitamos agregó son buenas historias, aquellas que nos estimulen, nos hagan crecer, nos afecten, es decir, que interpreten nuestra propia existencia bajo una luz que tiene el poder de dar a nuestras vidas una dirección completamente nueva".
Para el autor de El enigma del espejo y El vendedor de cuentos , en la medida en que los pueblos de Occidente han perdido su tradición de oral el único medio importante que queda para legar historias a las nuevas generaciones es la literatura.
"Sueño que en el futuro la lectura llegue a ser para los niños tan importante como lavarse los dientes y que los padres se hagan responsables cada vez más en el desarrollo espiritual de sus hijos", afirmó.
Y agregó: "La lectura contribuye a la formación de la mente del joven y no sólo amplia su horizonte, sino que su identidad esencial también, porque leer es enriquecer su interioridad".