6:30 a. m.: Desayuno.
6:50 a. m.: Lavarse los dientes.
8 a. m: Trabajo.
9:30 a. m.: Un caramelo de leche que trajo José.
12:30 p. m.: Almuerzo.
1:30 p. m: Lavarse los dientes.
3:30 p. m.: Un cafecito con leche y azúcar.
4:00 p. m.: Otro cafecito, ¡qué rico le queda el café a Gerardo!
7 p. m.: Cena.
8 p. m.: Lavarse los dientes.
9 p. m.: Una cerveza con una boca de pescado.
¡Uy qué raro, me molesta una muela! En realidad, no es nada extraño que a una persona con un horario de comidas y cepilladas de dientes como este tenga una o varias caries.
Veamos por qué. A media mañana, este individuo se comió un caramelo de leche y se cepilló hasta después de almuerzo; durante esas cuatro horas ese dulce ya ha generado estragos en su boca.
Los residuos de ese dulce entre los dientes se han empezado a descomponer por la placa bacteriana que tenemos en la cavidad bucal y el azúcar se ha convertido en ácido que carcome el esmalte de los dientes.
¿Por qué tan rápido? Imagínese que si un vaso de leche se descompone en unas cuantas horas a temperatura ambiente, a los 37¡ de nuestro cuerpo se agriará en unas dos horas, según explicó el cirujano dental Adrián Montero.
Así, cada vez que usted come y no se lava los dientes, se expone a una nueva lesión.
Según José Resenterra, cirujano dental especialista en Ciencias Morfológicas y profesor universitario, las investigaciones han determinado que la placa bacteriana se reproduce con tal velocidad que lavarse los dientes tres veces al día no previene las caries. "Lo único que no produce caries es el agua", dijo el especialista.
Se trata de un proceso patológico que se produce debido a un desequilibrio de bacterias, ácidos y alimentos en nuestra boca. El balance se logra cuando no hay residuos de alimentos que las miles de bacterias puedan descomponer; es decir, no dejarles un pretexto para que se coman, poco a poco, nuestras piezas dentales.
Según Montero, esos microorganismos empiezan a destruir el esmalte y la dentina, las dos primeras capas de un diente, y el dolor, al ser expuestos los dientes al frío, calor y al azúcar, nos advierte de la destrucción.
En ese momento es indispensable asistir al especialista para que limpie la destrucción y rellene el agujero.
No obstante, no todas las caries duelen, por lo cual es necesario asistir dos veces al año al dentista para verificar que no existan daños.
Desde dolor a problemas cardíacos
Aunque las caries son un problema pequeño, no dejan de ser menos peligrosas y desagradables.
Quienes han sufrido de un dolor de muela saben que no hay nada más desagradable. La cara se hincha, el oído empieza a molestar y, en síntesis, dan ganas de golpearse contra las paredes porque es un dolor enloquecedor.
Montero explicó que esas lesiones provocan mal aliento pues en la fosas, fisuras y huequitos de las caries se acumulan residuos que se pudren y, como cualquier producto en estado de descomposición, huele mal.
Las caries pueden ocasionar la pérdida de las piezas dentales. "Generan grandes problemas estéticos y alguna gente después no quiere ni sonreír porque tiene un hueco en el lugar del diente", detalló Montero.
También producen problemas de oclución, es decir, de la forma en la que se pegan las piezas inferiores con las superiores. "Los dientes son como un engranaje: si uno empieza a tener problemas, la articulación normal se pierde y hay problemas en la mandíbula y la maxila superior", agregó Montero.
El especialista Resenterra añadió a esta serie de consecuencias una más grave y menos común. "Según la Asociación Americana de Cardiología, las caries pueden provocar problemas cardíacos. Un estreptococo (una bacteria que siempre vive en el cuerpo del hombre) puede entrar por una caries, cruzar la barrera sanguínea, irse a la válvula mitral y producir una endocarditis bacterial, que a la vez puede desarrollar una fiebre reumática. Es peligroso", explicó.
Los niños y adolescentes, quienes consumen mayor cantidad de carbohidratos, son las poblaciones más susceptibles a padecer de los dientes. "Algunas veces si los padres no se dan cuenta del dolor de sus hijos, estos pueden llegar a desnutrirse porque no comen debido a la molestia", añadió.
Buenos hábitos
No existe una vacuna o un remedio infalible contra las caries, porque hasta ahora ha sido imposible disminuir totalmente la flora bacterial que se aloja en la boca; de allí que se diga que no existe nada más sucio que un beso.
Buenos hábitos alimentarios, cepillarse los dientes después de cada comida, usar hilo dental todos los días y asistir al dentista son cuidados mínimos que debe tener una persona que quiera evitar esas molestias.
Una nutrición balanceada, rica en alimentos con fibra, ayuda a que los mismos alimentos limpien las piezas dentales. La lengua y los labios hacen autoclisis, es decir, con su movimiento normal eliminan residuos en algunas zonas de la boca.
Actualmente existen algunos métodos artificiales para prevenir las caries. Uno de ellos son los sellantes de fosas y fisuras, un procedimiento en el que el dentista hace primero una profilaxis (limpieza) y después se aplica una sustancia selladora que evita que en las pequeñas fosas y huequitos de las muelas queden restos y así disminuya el riesgo.
Este tratamiento se lo recomienda Montero sobretodo a niños y adolescentes, por ser grupos de alto riesgo de caries. El sellado dura unos tres años, aunque no es infalible.
Resenterra señaló los barnices y la aplicación de flúor como otras opciones para combatir las caries. Los primeros son los enjuagues bucales, que funcionan como una pequeña capa protectora de los dientes.
El flúor fortalece las piezas y evita las caries. En Costa Rica, este tratamiento solo lo realizan los dentistas.
En Estados Unidos, existen dos opciones más: el láser y una máquina de remoción de placa bacteriana a través de agua a presión. Según Resenterra, la primera opción aún no ha llegado al país y la segunda se puede conseguir en las grandes farmacias del país.
No deje que el descuido le produzca un dolor de muela que le va arruinar por horas o días la vida. Mejor cuídese los dientes y siga los consejos de su dentista.
Fuente: Cirujanos dentales José Resenterra y Adrián Montero.
Recuerde...
*Las mujeres embarazadas tienen una predisposición mayor para sufrir de caries por el cambio hormonal, el cambio de alimentación (generalmente aumenta el consumo de carbohidratos) y por la descalcificación ocasionada por las exigencias del feto en materia de minerales. Ellas deben ponerse al cuidado del dentista.
*Los niños pequeños pueden ser afectados por el síndrome del biberón; es decir, si a la leche se le agrega un carbohidrato se pueden producir caries que de forma rapidísima se comen el esmalte y los dientes recién nacidos. Desde el primer diente que sale se debe acostumbrar a limpiarlo después de las comidas.
Fuente: Cirujano dental José Resenterra.