Un frenazo inesperado, un desvío en el camino, y un salto de la barrera, fueron algunos de los incidentes que impidieron a muchos jinetes salir satisfechos, pero que llenaron de alegría el domingo a Parrita.
Las culpables de tanta algarabía fueron, ni más ni menos, que nueve mulas que corrieron la carrera con la que culminó el Festival de las Mulas, en ese cantón puntarenense.
Lo que empezó en la playa de Esterillos, hace 15 años, como una celebración amistosa entre Aristides Porras, Juan Ramón Castro, Alfredo Chavarría y Antonio Sibaja, se convirtió en una tradición que convoca gran cantidad de público desde hace siete años.
Esa carrera es ahora parte de la identidad cultural de ese cantón puntarenense tanto que, este año, el Instituto Costarricense de Turismo la declaró de interés nacional.
La idea es celebrar y en la casa de don Guillermo Valverde se hace a lo grande: ahí se ofrece una recepción para los jinetes que correrán las mulas en lo que ellos llaman el mulódromo, ¡claro!, un hipódromo para mulas.
Mientras los jinetes se inscriben, una cimarrona traída desde Las Juntas de Abangares se encarga de calentar el espíritu de familiares y amigos.
Las mesas y sillas dispuestas en un amplio jardín son el sitio perfecto para saborear los chicharrones y el arroz con cerdo que ofrecen a los invitados, y aunque los corredores deben abstenerse, el resto aprovecha para tomarse un traguito o una cerveza.
Juan Ramón Castro, uno de los pioneros, comentó que hasta hace poco ellos ofrecían carne y bebidas a sus amigos en la orilla de la playa, y por eso este preámbulo es parte de la tradición; solo que ahora, más de 150 personas, entre adultos y niños, son convidados por la Asociación para el Bienestar de Parrita (Asobipa).
Indio comido...
Con voz potente, uno de los organizadores se encargó de atraer la atención y motivó para que todos, mulas incluidas, se trasladaran al campo ferial, a unos 75 metros de la casa.
Aún en el trayecto, los músicos se encargaron de no dejar que la gente se enfriara y, para eso, subieron los instrumentos en la parte trasera de un carro y siguieron tocando.
Después de la presentación de rigor y de un desfile en el que participó la Miss Mula 2003, Grettel Hern¥adez, se dejó claro el reglamento: "Ni los animales ëchúcarosí ni los jinetes ebrios serán permitidos".
El mulódromo mide alrededor de 400 metros, en óvalo. Las mulas corren de dos en dos, en eliminatorias. Dos cronometristas llevan el tiempo y en cada una de las cuatro curvas un fiscal controla que sea una carrera limpia, no se permite interrumpir el paso de la mula rival, ni sacarla del camino.
Los primeros en el punto de salida fueron Juan Diego Jiménez y Janan Porras. Después de un falso comienzo, el pito y la bandera blanca con el logo de los festejos una coqueta mulita con montura y sombrero empezó la carrera.
Con la terquedad que caracteriza a estos animales, Chucky (un mulo) solo corrió unos cuantos metros y de repente frenó. Hasta ahí llegaron las esperanzas del jinete Jiménez, vecino de Coronado, quien a sus 13 años ya ha sido campeón dos años consecutivos en la carrera de caballos.
Igual suerte que Jiménez tuvo la única mujer jinete, Ivannia Blanco, en la segunda carrera. Su mula al principio se mostró un poco incómoda y cuando ya Germán Quirós llevaba la delantera, la que jineteaba Blanco empezó a correr, pero ya la pérdida estaba garantizada.
No obstante, la emoción del público llegó en la tercera eliminatoria, cuando tres mulas en reñida competencia cerraban las curvas sin ceder espacio una a la otra.
Como la inscripción fue impar, esta carrera inusual de tres levantó los ánimos y Manuel Agüero fue el gran ganador, todo le habría salido bien de no haber salido por los aires en una de las carreras de caballos.
La carrera final la encabezaron Manuel Agüero y Jason Delgado, pero en esta ocasión la mula que montó Agüero hizo, como quien dice, lo que le dio la gana, y giró a la derecha en lugar de tomar el recorrido del mulódromo.
Un buen susto se llevó la gente alrededor del sitio al ver a aquella mulona acercarse sin control, pero el hecho no pasó de ser un buen susto. El tercer lugar de las mulas lo ganó Carlos Barboza.
Caballos en lista
Luego de las mulas le llegó su turno a los caballos, que por su velocidad, inyectaron al público de energía en las seis carreras que se realizaron.
Juan Diego, el niño jinete, se llevó el aplauso del público cuando logró sobrepasar a Agüero y en señal de victoria lanzó sus sombrero sobre la empolvada pista.
El primer lugar se lo llevó Luis Jiménez, el segundo fue para Juan Diego y el tercer lugar para Fofi Mora.
Este año, pocas mulas fueron inscritas en la carrera, lo que desilusionó a algunos de los presentes, como es el caso del parriteño Francisco Sánchez. "Otros años eran más animales y competidores, eso hacía más atractivo el espectáculo", comentó.
José Rodríguez viajó con sus dos hijos, esposa y cuñado desde Atenas solo por la curiosidad de ver en qué consistía la carrera y afirmó que espera volver. "Me gustó, solo que estuvo un poco accidentada".