Quizás sea su color, el frío que se siente al tocarla o la fuerza que transmite... lo cierto es que hoy, al igual que hace 2.500 años, el jade es una piedra que llama la atención y que se considera de gran valor.
Para los habitantes de nuestra tierra en la época precolombina, el jade tenía un valor superior al oro. Tal como explica Juan Vicente Guerrero, arqueólogo del Museo Nacional, durante más de un milenio se utilizó la piedra en el territorio que hoy conocemos como Costa Rica, una tradición iniciada por los Olmecas habitantes de la costa atlántica de México y también aprendida por los Mayas.
Ahora, científicos estadounidenses aseguran haber encontrado la fuente madre del jade mesoamericano, un gran misterio hasta hace poco: aunque los arqueólogos y huaqueros han hallado piezas de jade tallado, solo se había determinado una fuente de jade en bruto, de baja calidad, cerca del río Motagua, en Guatemala. Pero ahora todo ha cambiado. Según informó el diario The New York Times el pasado 22 de marzo, en el medio de la selva guatemalteca han encontrado un yacimiento de jade azul jadeíta de más de 2.690 kilómetros cuadrados.
Los arqueólogos han descrito el yacimiento como una zona rocosa, con grandes cantidades de jade y otros minerales, en la que también han hallado huellas de explotación minera y una calle de piedra antigua que recorre kilómetros de la selva.
La ubicación exacta del yacimiento aún no ha sido divulgada, las autoridades guatemaltecas mantendrán en secreto el sitio descubierto, para evitar saqueos de productores de jade existentes en Guatemala. Solo se sabe que se localiza en una gran extensión de la Sierra de las Minas, entre los departamentos de Zacapa y Chiquimula alrededores de la cuenca del río Motagua a unos 200 kilómetros al este del país.
Huracán que descubre
Las vacaciones en Antigua, Guatemala, del arqueólogo Russell Seitz se transformaron en trabajo cuando entró a una tienda de artesanía de ese pueblo.
Allí encontró piezas hechas con el jade azul utilizado por los Olmecas.
Y de inmediato empezó sus pesquisas para descubrir su origen.
Hace unas décadas, Seitz había dirigido una expedición del Peabody Museum, de la Universidad de Harvard, que descubrió una fuente de jade en Guatemala.
Tras sus vacaciones en Antigua, Seitz regresó a Estados Unidos y volvió a Guatemala con un equipo de arqueólogos del American Museum of Natural History , la Universidad de California y Rice University .
Trabajaron durante dos años en la selva guatemalteca, donde, gracias al huracán Mitch, desastre natural que causó gran destrucción en 1998, esta milenaria fuente de jade quedó al descubierto.
Karl Taube, arqueólogo de la Universidad de California, explicó a Viva que las características de la piedra hallada sugieren que es la fuente que utilizaron los Olmecas en una época comprendida entre el 1.500 y el 900 A.C., y probablemente también la fuente del jade costarricense, desarrollado en el período ubicado entre el año 500 A.C. y el 900 D.C.
"Por casi 50 años, se ha sabido de la existencia de fuentes de jadeíta en la parte este del Valle de Motagua, Guatemala. Sin embargo, estos jades son generalmente opacos (...) no se parecen a los jades ricos y translúcidos que se han encontrado en excavaciones olmecas en México y de las culturas tempranas de Costa Rica", explica Taube.
"La nueva fuente de jadeíta tiene una amplia variedad de jades traslúcidos, que varían tanto en sus traslucidés y color. Hemos encontrado jades de un intenso azul así como otros de color verde esmeralda", agrega.
Jade en Costa Rica
Costa Rica fue un centro importante del jade, explica Juan Vicente Guerrero, un arqueólogo que lleva tres décadas estudiando los yacimientos de esta piedra. "Era una piedra que parece tener un papel social y religioso; aunque no se cree que fuera utilizado específicamente para entierros, el 99 por ciento de los descubrimientos se han hecho en tumbas", dice Guerrero.
En nuestro territorio es donde se han encontrado más piezas precolombinas de esa piedra semipreciosa. Mas el origen de la piedra en bruto nunca se ha determinado.
Aunque se ha sospechado de la posibilidad de una fuente en nuestro país, nunca ha sido ubicada. "El jade es una piedra de origen metamórfico que se forma a grandes profundidades y sale a la superficie a través de las fallas tectónicas y por el arrastre de las aguas de los ríos", señala Guerrero. Dado a los grandes yacimientos en la zona de Nicoya, se creyó que la fuente de jade en Costa Rica estaba cerca de la falla de Santa Elena, pero nunca fue hallada.
Sin embargo, sí se ha determinado que algunas de las piezas tienen origen en el primer yacimiento de Motagua, pero aún persiste la búsqueda del origen de las otras piezas. La interrogante también ha sido válida para el origen del jade de los Olmecas, pues tampoco se han hallado yacimientos de esta piedra en México.
El nuevo hallazgo en el Valle de Motagua parece traer respuestas a estas interrogantes, pero también trae nuevas preguntas.
Para Guerrero, ahora es necesario comparar las piezas de jade costarricense con el jade de Motagua, para ver si esa es la fuente original. Algo que también piensa Taube: "si el jade utilizado en Costa Rica es de origen guatemalteco, se demostraría una intensa relación de intercambio comercial en una época muy temprana".
Pero las preguntas siguen latentes. En Costa Rica, la pieza más temprana de jade es del año 500 A.C., una época en que la tradición Olmeca, pioneros del jade, ya estaba por desaparecer. ¿Cómo llegó el jade a Costa Rica? ¿Por qué los indígenas dejaron de utilizar la mina del Valle de Motagua? Estas son algunas de la preguntas que estos arqueólogos deben responder.
Así que ¡a escavar! En la ruta de este jade pueden estar los secretos de las culturas que habitaron antes el suelo donde hoy vivimos.