
Para aprovechar las tardes con sus hijos, observe qué cualidades tienen y piense cuáles actividades les podrían resultar gratas. Se recomienda que hagan, aparte de lo académico, una actividad (club, taller) deportiva y una creativa. Dentro de estas destacan: arte, música, karate, juegos libres en la casa, lectura, etc. El deporte les permite drenar energía y adquirir destrezas de coordinación, entre otras.
Mas adelante cuando ellos mismos empiezan a escogerlas, entre los 5 y los 6 años, por lo general quieren cambiar de actividad a cada rato. Es importante explicarles el costo, en tiempo y dinero, que tienen estas actividades para los padres, con el fin de que sean responsables y aprendan que las decisiones tienen consecuencias. A esta edad debe negociarse para que permanezcan, al menos tres meses en la actividad. A partir de los 9, la permanencia debería extenderse a un año como mínimo.
Es importante definir cuáles valores se quiere inculcar a los hijos y oírlos, para así escoger las actividades que van a complementar su actividad académica.
Todo es cuestión de equilibrio: ni miles de actividades pues esto impide que disfruten de su infancia; ni ninguna, pues esto los hace poco competitivos.
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