El argentino Tomás Eloy Martínez (1934) es uno de esos escritores que miente tan bien, tan bien, que hasta le dan un gran premio por ello: el V Premio Alfaguara de Novela, anunciado el lunes en Madrid, por su novela El vuelo de la reina .
Sus mentiras consisten en hacer completamente verosímil lo inverosímil es decir, hacer literatura. "Si la literatura es la ciencia de la mentira, Tomás Eloy Martínez es el perfecto mentiroso. Es un autor que, tomando como base la realidad, hilvana una historia tremendamente increíble", aseguró el periodista y ávido lector Gerardo Bolaños.
Sus mentiras son tan buenas que desde hace mucho los grandes de la literatura latinoamericana, como Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, se quitan el sombrero ante sus obras; es más, según consta en The New York Times , Gabriel García Márquez escribió: "Esta novela ( Santa Evita ) es lo que siempre quise leer".
No obstante, la crítica y los lectores también lo han premiado: la una al reconocer que La novela de Perón (1985) y Santa Evita (1995) son dos novelas de gran calidad y los otros al convertir esas obras en best-sellers : La novela de Perón ha vendido más de 150.000 ejemplares y Santa Evita ha sido un fenómeno editorial inusual, tanto que vendió en Estados Unidos más de 40.000 ejemplares de la versión realizada en inglés.
"Es uno de los mejores escritores, si no el mejor, que ha recibido el Premio Alfaguara. El premio se le da a un escritor recio y comprometido con la escritura. No se trata aquí de modas pasajeras... No es Alfaguara que honra a Tomás Eloy, sino Tomás Eloy quien honra el Alfaguara", dijo Bolaños de un premio grande y sustancioso ($175.000, más de ¢60 millones, y una escultura de Martín Chirino) en el que han habido altibajos.
El costarricense no es el único emocionado por lo acertado del galardón. El ecuatoriano Raúl Pérez Torres, Premio Juan Rulfo 1995 y actual presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, le expresó a la agencia de noticias EFE que Martínez es un escritor que comprende la voz interna del pueblo latinoamericano. "Ha dado muestras de gran dignidad, de escritura muy clara, que tiene que ver con el intelectual orgánico; es decir, con todo lo que pasa en la sociedad, con lo que sucede alrededor de nuestros países latinoamericanos".
Desde el periodismo
Ya el ensayista argentino Víctor Flury, radicado en el país, lo afirmó: "Tomás Eloy no es un novato: hace tiempo viene trabajando con una continuidad y coherencia muy grandes".
No se debe olvidar que Martínez es fundamentalmente un periodista que se formó, comenta Flury, en la mítica década de los años 60 en una revista llamada Primera plana . Allí, guardaba una novela en la gaveta de su escritorio y escribía en ratos libres o cuando el jefe no estaba.
Trabajó mucho el tema político y eso lo hizo acercarse al fenómeno peronista: no como un seguidor más, sino como un sabueso entrevistador. "Él fue el primero que hizo un gran reportaje de Perón (Juan Domingo Perón, 1895-1974) cuando estaba en el exilio; saca a la luz de los medios su figura. Creo que allí nace el novelista... El peronismo le brinda un material insólito que él usa en sus novelas más conocidas: La novela de Perón y Santa Evita ", explicó Flury.
En el trabajo de Martínez son elogiables su valor narrativo, su contenido y la amalgama entre lo legendario y lo real. "Martínez no está para responder misterios, sino para ponerlos ante el lector".
Si bien es cierto en la literatura miente y en el periodismo no, Martínez es riguroso siempre. "Para poder mentir sobre un punto, es necesario conocer toda la realidad de un modo claro", dijo en una entrevista exclusiva publicada en el suplemento cultural Áncora en 1996.
"El compromiso con la palabra es a tiempo completo, a vida completa", aseveró en un taller de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.
Ahora, el Premio Alfaguara de Novela catapulta al gran escritor. Dicen los de la editorial que la otra dotación del galardón no es nada despreciable: 400 millones de lectores.
Pronto, Martínez viajará por toda Hispanoamérica promocionando su nueva mentira: la novela El vuelo de la reina , una crítica social, una metáfora de la Argentina carcomida por la corrupción y la desmedida ambición de poder. Los lectores esperan ansiosos.