A solo dos horas y media de San José, uno de los tesoros costarricenses ofrece sus virtudes, verdes y naturales, a los turistas que se lanzan a la aventura de descubrir sus secretos.
Incrustada en la llanura alajuelense, rodeada de montañas y custodiada por el volcán Arenal, la Fortuna de San Carlos brinda muchas oportunidades de diversión y una extraña magia que destila tranquilidad.
Rápidos desafiantes en los ríos, cataratas de agua fría, aguas termales a 38 y 40 grados de temperatura, lagos que reflejan el paisaje, bosques que descubren su flora y fauna a los visitantes, y cabañas pequeñitas y rústicas o lujosas y espaciosas con vista al coloso son algunas de las imágenes que invitan a los turistas a zambullirse en la belleza de la zona.
A partir del 29 de julio, otro atractivo se suma a los creados por la naturaleza: la II Feria Agroecoturística de la Yuca, la cual pretende mostrar los principales productos agrícolas de la región y develar sus virtudes en ecología y turismo a los visitantes.
Esta actividad se llevará a cabo del 29 de julio al 2 de agosto y está organizada por la Asociación de Micrempresarios Turísticos de La Fortuna y establecimientos como el hotel Tabacón Resort, complejo Los Lagos y discoteque Volcán Look.
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Fresco recibimiento
Un kilómetro antes de llegar a La Fortuna, por la ruta que viene de San Ramón -calle en buen estado, con trayectos un poco neblinosos- se vira a la izquierda y cuatro kilómetros después se llega al paradero Catarata sobre el río Fortuna.
Después de pagar ¢500 para ingresar, inicia un descenso de 600 metros para llegar a la catarata, cuyo canto, dulce y susurrado, invita a los visitantes a aligerar el paso.
Los caminantes bajan por un sendero de gradas que atraviesan el bosque.
Conforme se desciende, el aventurero enfrenta pequeños retos: subir su pierna hasta una roca un poco alta, dar un gran salto, agarrarse de la raíz de un árbol para caer en el siguiente escalón, los cuales añaden emoción a la caminata y fijan una pregunta en la cabeza: ¿cómo será a la subida?.
Después de 15 minutos en estas maniobras, el canto se hace más fuerte, e imponente aparece una catarata de 38 metros de altura que forma una pequeña poza.
Su saludo es refrescante. Una brisa húmeda y una tormenta de diminutas gotitas de agua bañan los rostros y la ropa de los visitantes. Allí desaparece el calor.
Quienes desean bañarse deben cambiarse en los vestidores y servicios sanitarios ubicados a la par de la cabaña donde se paga la entrada.
Este salto de agua ofrece un atractivo adicional: si se camina alrededor de la poza, se puede llegar a una cueva tras la catarata. Quien quiera observar la cueva, con el musgo colgando del techo, y el gran chorro de agua al frente, debe estar listo para mojarse, caminar sobre piedras y disfrutar.
Después de un rato en el agua, viene el ascenso. Para Adrián Lobo, encargado del paradero Catarata sobre el río Fortuna, el secreto está en subir despacio y al ritmo de cada quien.
Al final, el ascenso no es tan agotador y la imagen de la caída de agua y la naturaleza alrededor queda eternizada en la memoria.
Este paradero está abierto todos los días de 8 a. m. a 5 p. m. Existen varias formas de llegar a él: en carro; en bus, ya sea San Ramón-La Fortuna (¢700) o Ciudad Quesada-La Fortuna (¢300) que dejan a los turistas a la entrada de la calle, es decir, a cuatro kilómetros del establecimiento, o en taxi, desde La Fortuna, y el costo del viaje es ¢1.500.
Quienes se quedaron en la entrada tienen dos opciones: hacer ejercicio y caminar hasta el paradero o alquilar un caballo, cuyo precio es de $15 (¢3.850) por un tour de unas cuatro horas (ida, espera y vuelta).
Más agua
Los interesados en gozar de las delicias del agua, y que no desean caminar tanto, pueden visitar los balnearios: Tabacón y Los Lagos.
Ubicado a 20 minutos de La Fortuna, el balneario del hotel Tabacón Resort le ofrece a los visitantes la oportunidad de disfrutar de más de 12 piscinas, en su mayoría de aguas termales.
La entrada a este lugar cuesta ¢1.200, niños, y ¢2.700, adultos, lo cual da derecho de ingresar a las piscinas de agua caliente y fría, los toboganes de agua y al jacuzzi.
Algunas de las albercas de agua caliente están a una temperatura natural de 40 grados, y otras, a 38 grados. Tabacón es una cuna natural de los manantiales termales del área.
Este balneario, además, ofrece el servicio de mascarillas de barro, manicure y pedicure, previa cita y reservación. Estos servicios se pagan aparte.
Este lugar abre sus puertas al público a las 8 a. m. Otra de la opciones es tomar un paquete "todo incluido" en el hotel Tabacón Resort, el cual cuesta $100, que incluye comidas, acceso al balneario y cocteles del bar.
Por su parte, Los Lagos, ubicado cinco kilómetros al oeste de La Fortuna, solo tiene piscinas de agua fría y dos toboganes, el más grande de 60 metros de altura.
La entrada a este balneario cuesta ¢700, niños, y ¢1.000, adultos. Otras atracciones de este lugar, que pertenece a Fabio Cedeño, son la pesca de tilapia en estanque y un pequeño zoológico con caimanes, cocodrilos, iguanas, serpientes y ranas.
Por cada tilapia que se pesque, se debe pagar ¢500 y se le da al pescador un lugar para limpiarla y cocinarla.
El establecimiento cuenta, además, con más de 29 cabañas junto a tres lagos diferentes. El alquiler de la cabañas es superior a los ¢2.000 por persona. También cuenta con área de camping.
Se puede hacer un viaje a caballo a lo largo de la finca, la cual mide 900 hectáreas; cuesta ¢4.000 y es una buena oportunidad para atravesar un bosque, oír rodar las piedras que arroja el Arenal y observar la lava de erupciones de hace tres o cuatro décadas.
Al pie del coloso
Al volcán Arenal le gusta ser admirado y sus pequeñas erupciones, que ocurren con frecuencia, rasgan el cielo con el humo; son una señal de alerta y de respeto para los visitantes del parque nacional Arenal, el cual pertenece al Área de Conservación Guanacaste.
Imponente y desafiante, el mirador de este parque revela al coloso a unos pocos kilómetros; más allá de la barrera no se puede pasar pues el peligro de una "colada" (así llaman a las erupciones) está siempre latente.
A una media hora de La Fortuna, el parque se halla en constante mejora. Actualmente, se construye un centro de visitantes, el cual contará con sodita, auditorio y muestra de distintos tipos de energía: eólica, hidroeléctrica y geotérmica. Abierto de 7:30 a. m. a 7 p. m., en temporada alta, o de 9 a. m. a 5 p. m., este parque cuenta con varios senderos, en los cuales se pueden observar aves, monos, reptiles y, por supuesto, el volcán y el majestuoso lago Arenal.
La entrada a este lugar cuesta ¢200 para los turistas nacionales y $6 (¢1.500) para los extranjeros.