Varias personas me han hecho una pregunta, corolario a lo que he escrito en últimas columnas: Ya que la solución no consiste en huir ni en pelear… ¿cómo es eso de “negociar”? Hoy se imparte formación académica en lo que llaman “solución negociada de conflictos” y no soy uno de los muchos expertos que Costa Rica tiene en este campo pero, como “Justa Dosis”, a manera de escolio me gustaría aportar lo siguiente:
En un mundo lleno de pugnas y huidas, la primera y esencial negociación que urge hacer es con uno mismo y empieza con las preguntas correctas: ¿Quién soy? ¿Qué diantre se supone que vine a hacer aquí, al Universo, al planeta Tierra, a Costa Rica, a este vecindario? ¿Qué sentido daré a mi vida? ¿Cuál es el primer paso que he de dar?
Si ya somos más viejillos: ¿Cuál ha venido siendo mi historia, mi trayectoria? De seguir un rumbo semejante, ¿hacia dónde apunta? ¿Es allí donde me gustaría llegar?
Necesitamos un mapa para no ir dando tumbos, y responder estas preguntas hace demarcaciones en nuestro mapa de viaje. Alguien dijo: “No puedo cambiar mi destino en una vida, pero puedo cambiar de rumbo cada día.” ¿Negociamos un rumbo?
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