La revolución ha llegado al mundillo del habano: de un cigarro muy barato, hasta el presente reservado al consumo interno de Cuba, se vendieron en Francia dos millones de ejemplares en 2000, lo que puso el puro al alcance de consumidores más jóvenes y menos acaudalados.
Los rústicos habanos José L. Piedras, declinados en seis vitolas de 5,80 a 8,40 francos de precio (¢242,55 a ¢352,8) la unidad y disponibles en el mercado francés desde enero de 1999, son el "éxito del año", aseguró Vincent Rupin, de la firma Coprova, que importa a Francia las 24 grandes marcas de habanos, es decir 170 vitolas.
El costo medio de un muy buen habano en el mercado francés varía de 42 francos (¢1.764) la unidad por el Montecristo N° 4, el cigarro de alta calidad más vendido en Francia, hasta 150 francos (¢6.300) por el Espléndidos de Cohiba.
Sello cubano
El tabaco de los José L. Pedras, explicó a la AFP Rupin, no proviene de Vuelta Abajo, región situada 200 km al oeste de La Habana donde se cultiva el tabaco de gran calidad destinado a los grandes puros cubanos, sino de Vuelta Arriba, en el centro de la isla.
Los José L. Piedras son "hecho a mano", aunque la tripa se enrolla con un pequeño aparato, que recuerda la maquinilla de liar cigarrillos, contrariamente a los puros Premium, realizados totalmente a mano en las fábricas de La Habana.
Recurriendo a la metáfora enológica, Rupin explicó que la marcac José L. Piedras "no es un gran caldo sino un vino de sed" que puede ser la primera etapa del descubrimiento del cigarro para los consumidores neófitos o de recursos limitados.
"Hemos ganado nuevos clientes sin perder ninguno del sector de mayor calidad", señaló Rupin, que espera que el total de ventas de la Coprova en 2000 alcance los 15 millones de habanos en el mercado francés (diez millones en 1997).
Puros para jóvenes
El acceso de consumidores más jóvenes y de menos medios económicos al puro de calidad fue confirmado a la AFP por Annie Lorenzo, secretaria general de la revista francesa L'Amateur de Cigare : "Estamos saliendo por fin del estereotipo desagradable del cigarro como signo exterior de riqueza", exhibido por cuadragenarios de altísimos ingresos o por empresarios.
El "consumidor tipo" de puros está evolucionando lentamente hacia un fumador "más joven, que tiene ganas de descubrir y de aprender la historia del cigarro".
La revista especializada francesa organiza este sábado su "sexta noche de L'Amateur de Cigare " que reunirá 630 aficionados al puro de toda Francia.