San José (Redacción). Una serie de pruebas científicas, calificadas como “torpes” por el defensor Jorge Rojas, no alcanzaron para vincular a Luis Fernado Burgos con la muerte de su esposa, Maureen Hidalgo.
Rojas recapituló esta mañana y tarde esos hallazgos. Destacó que en los exámenes físicos, los expertos no hallaron evidencia de lesiones que lo relacionaran con algún tipo de forcejeo con la víctima.
Otro de los análisis descartó que la bolsa plástica encontrada en uno de los vehículos del acusado fuera igual a las utilizadas para envolver el cuerpo de Maureen Hidalgo.
“¿Desliga o no desliga esa pericia al imputado con respecto a su participación (en el crimen)? Por supuesto que si”, puntualizó Rojas.
Los dictámenes de la sección de Bioquímica no encontraron, con ayuda de una lámpara especial, la presencia de fluidos corporales que confirmaran la presencia del cadáver de Maureen Hidalgo en el apartamento de la pareja, en Zapote.
“En ese afán torpe de la investigación policial, en este caso se tomó el absurdo de ir a un barrio a tres o cuatro kilómetro (de dónde apareció el cuerpo de Maureen, en un guindo de Atenas) y se recolectó una sábana floreada que estaba en la calle. La policía creyó que con eso iba a solucionar el caso. Para nada lo liga (a Burgos) con la situación que se está investigando”, sostuvo el defensor.
Cerca del barranco en el que fue encontrado el cuerpo de Hidalgo, las autoridades hallaron una señal de alto tumbada. Los agentes efectuaron pruebas periciales, pero la pintura encontrada correspondía a la de un vehículo blanco y rojo, no uno negro y verde, como los del acusado.
El defensor contraatacó a la fiscalía al decir que la investigación no alcanzó para explicar cómo Burgos sacó el cuerpo de su esposa del apartamento en Zapote sin que los vecinos lo vieran y sin que lo notara el vigilante de la entrada.
Tampoco hubo ingreso de vehículos sospechosos a ese complejo habitacional, por lo que no se pudo demostrar que hubo ayuda externa para movilizar el cadáver.