El primer congreso latinoamericano de prostitutas culminó ayer después de tres días de discusiones y acuerdos orientados a defender la dignidad de lo que ellas consideran "una profesión como cualquier otra".

Las mujeres se reunieron desde el martes en el Centro de Estudios Democráticos de América Latina (CEDAL), en Birrí -Santa Bárbara de Heredia-, en un encuentro organizado por el Instituto Humanista de Cooperación con los Países en Desarrollo (HIVOS) y el Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES).
Además de las prostitutas, los organizadores y los medios de comunicación, una gran cantidad de público abarrotó, a partir de las 5 p.m., el salón Zurquí IV del hotel Radisson Europa Zurquí, que lucía en sus paredes letreros hechos a mano con leyendas como "El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra."
Mientras tanto, una marcha que inicialmente organizó el sacerdote Mínor Calvo -párroco de Paso Ancho, San José- y que constituiría una "protesta pacífica" fue suspendida. El religioso optó por reunirse con unas 400 personas en el Parque Central, con el objeto de orar por el fin de la prostitución.
En el acto de clausura del encuentro de las trabajadoras del sexo, Calvo fue severa y reiteradamente criticado. Los miembros de la mesa principal intercalaron, entre los diagnósticos de los problemas y necesidades que aquejan a las prostitutas, irónicas críticas dirigidas al sacerdote, a quien acusaron de aprovechar la circunstancia para figurar a nivel nacional.
De acuerdo con las conclusiones, las deficiencias en los sistemas de control de salud, la represión policial, las limitaciones al libre tránsito, la explotación y el abuso de los clientes son los principales problemas que enfrentan esas mujeres en Latinoamérica.
Frenar abusos
Entre las acciones propuestas para frenar tal situación, las prostitutas designaron una representante por país, quienes se encargarán de recoger las denuncias de sus compatriotas y hacerlas llegar a una entidad que se formó durante el congreso y que se denomina Red Latinoamericana de los Derechos Humanos de las Trabajadoras Sexuales.
Este grupo, a su vez, elevará las quejas ante diversas instancias internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y otras involucradas con la defensa de los derechos humanos.
En todo momento, las participantes (unas 60) se mostraron orgullosas de dar la cara para defender su oficio y no anduvieron con rodeos a la hora de justificar por qué afirman que su trabajo es igual que cualquier otro.
"Todo el mundo vende algo. El abogado vende la mente y nosotros el cuerpo; es exactamente lo mismo", alegó la uruguaya Susana Riveiro, mientras que la argentina Elena Reynaga afirmó: "Nosotras no nos vendemos porque lo que alquilamos es el cuerpo, no los sentimientos."
"Tarde de oracion"
Entretanto, en el Parque Central capitalino y como respuesta a la convocatoria del presbítero Mínor Calvo, decenas de católicos se congregaron para protestar por el hecho de que Costa Rica hubiera sido elegida como sede para aquel congreso.
Durante una hora y 15 minutos, y mientras mostraban carteles, rosarios, mantas y pancartas, los fieles escucharon las palabras del sacerdote contra lo que llamó una "lacra social".
Aunque en un principio el rechazo a la reunión de prostitutas fue absoluto por parte de la Curia Metropolitana, ayer Calvo suavizó su discurso al decir que "esta reunión no es para condenar a nadie, sino para señalar la lacra social de la prostitución".
Una marcha que había sido convocada para rematar en el hotel Radisson Europa Zurquí fue dejada sin efecto. Calvo cambió de idea y organizó "una tarde de oración" con el fin de "declarar la guerra a la prostitución".
"Lo que me duele de este congreso es que, aunque ellas digan que no promueven la prostitución, sí la promueven", enfatizó el sacerdote. Sobre la determinación de cancelar la caminata, explicó: "Lo hicimos para que no nos califiquen como inquisidores."
Además de las palabras del religioso, una exprostituta que se identificó como María de los Angeles dijo que ella había sido liberada de esa actividad por el Señor.