Alzaron sus manos para unirse en la lucha por sus derechos laborales, y orgullosas de dar la cara ante las cámaras, 60 mujeres, entre prostitutas, extrabajadoras del sexo y representantes de organizaciones no gubernamentales, votaron ayer para que se tome la prostitución como cualquier otro trabajo reconocido legalmente.

Desde el martes anterior se efectúa el primer congreso latinoamericano de prostitutas, o trabajadoras del sexo, como se llaman a sí mismas, en la finca del Centro de Estudios Democráticos de América Latina (CEDAL), en Birrí de Heredia.
Allí se planteó el problema laboral y social de estas mujeres, y a partir de ayer en la tarde se abocaron a establecer las acciones legales necesarias a tomar en sus respectivos países.
"Es una profesión como cualquier otra", afirmó Shirley, costarricense de cuerpo enjuto y cara de adolescente pese a sus 27 años, quien era secretaria antes de dedicarse a la prostitución. También espera que se termine con la persecución social, que la policía las respete y no sentirse discriminadas en clínicas de salud.
Silvia, un extrabajadora del sexo y representante de la Asociación Flor de Piedra de El Salvador, espera desmitificar la profesión y lograr un reconocimiento de sus derechos laborales.
"Hay gente que trabaja con una cámara, otros trabajan con las manos, es decir, dan un servicio a cambio de dinero... de mi profesión, de mi cuerpo yo he formado a mi hija."
Al referirse a las declaraciones del sacerdote católico Mínor Calvo, quien repudió esta reunión, Shirley lo calificó de "mente muy cerrada" ya que la prostitución seguirá existiendo aunque él se oponga.
Carmen Lía Meoño, del Instituto Humanista de Cooperación con los Países en Desarrollo ( HIVOS), encargado junto con el Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), de la organización de la actividad, afirmó que el cura Calvo se olvida de que el Reino de Dios es para los débiles, los pobres, y que las trabajadoras del sexo, por sus actuales condiciones, constituyen uno de los sectores más débiles de la sociedad.
"Somos madres, amigas, esposas... somos mujeres dignas", aseguró Silvia, ante el manifiesto de la Curia Metropolitana -el miércoles anterior- que desaprobaba la prostitución por atentar contra la dignidad humana.
Por el contrario, la Iglesia Luterana Costarricense expresó a través de un comunicado de prensa, emitido ayer, su apoyo al congreso al reconocer a ellas su derecho a reunirse para analizar y tomar decisiones sobre su oficio.
Hoy, para terminar, se realizará un debate abierto al público sobre prostitución y derechos humanos en el hotel Radisson a las 5 p.m.
Allí mismo culminará, eventualmente, una marcha convocada por el cura Calvo contra este congreso.