PARIS (AFP) - La policía sigue sin descubrir la historia que se se halla detrás de un pequeño de entre 3 y 4 años que fue abandonado hace más de una semana en un restaurante de comida rápida de la capital francesa, pese a que el miércoles unos lejanos parientes contactaron a los agentes.
El niño -que asegura llamarse Ryan, algo que la policía parece acreditar como cierto- fue descubierto el 26 de junio por la tarde por la directora de un restaurante de comida rápida del norte de París.
El pequeño, de pelo castaño y ojos marrones, estaba en buena salud y correctamente vestido.
La responsable del establecimiento llamó a la policía, que se hizo cargo del niño, puso en marcha una investigación y lanzó llamamientos para que se presentasen posibles testigos del abandono.
Ryan habla perfectamente francés y "se comporta como un niño normal salvo cuando se toca el tema de su familia, sobre la que se niega a hablar", indicó el viceresponsable de la Brigada parisina de Protección de Menores, Jerome Bonet.
La vicefiscal Dominique Planquelle señaló el miércoles en una rueda de prensa que las personas que se pusieron en contacto con la policía "pertenecen al entorno familiar, no son demasiado cercanas al niño, pero conocen la existencia de la madre del pequeño".
"Esas personas reconocieron al niño y pudieron dar informaciones sobre su vida durante las últimas semanas y meses antes de su abandono", añadió Planquelle al precisar que la familia de Ryan sería de origen magrebí.
Bonet precisó por su parte que esas personas son "primos lejanos" de la familia del pequeño que vieron la foto que la policía publicó en tres periódicos de la capital francesa en un intento de encontrar ayuda para identificar al niño.
Sobre la hipótesis de un abandono voluntario del pequeño, el responsable policial afirmó que "el silencio (de los padres) hace pensar que se trata de una acción deliberada".
El análisis de las cámaras de vigilancia del local donde fue encontrado el niño permiten distinguir una mujer que entra en el restaurante con el pequeño. Pero dichas imágenes son difícilmente utilizables, según una fuente próxima al caso.
La vicefiscal precisó que los padres del pequeño corren el riesgo de una pena de siete años de cárcel y 100.000 euros de multa por abandono de un menor.
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