Interesado desde hace años en el público infantil, al cual le ha dedicado infinidad de espectáculos y mucha creatividad, el actor Fernando Thiel estrenó el pasado 14 de diciembre, en Canal 13, su programa El taller de Fernando .
Con la idea definida de hacer un programa para niños, Fernando se apura a aclarar "no el único ni el mejor". Sin embargo, su idea televisiva se acerca mucho a ese ideal: un espacio sencillo y teatral, que simula un taller, es donde Fernando, el personaje que conduce el programa, muestra a sus amigos la forma de hacer papelotes, máscaras, títeres y escenografías, entre otras cosas. Ahí también surgen conflictos específicos donde todos los personajes aportan sus puntos de vista.
Acompañado durante media hora de los títeres El tucán Juan, Calcetino, Madame Lechuz y el periodista Rocatoloco, Fernado Thiel ha dado vida a un espacio de libertad, donde los niños que van y los que ven no sólo expresan sus inquietudes y reflexiones, sino que disfrutan de propuestas sencillas y creativas, donde el afán "educativo" se aleja de la rigidez de la escuela. "No trato de decir `esto es bueno, esto es malo', sino que dejo que el niño dude: la idea no es hacer lo mismo que la escuela, sino permitir que el niño razone", explica Thiel.
Luces, cámaras...
Pero no todo es sencillo ni de colores primarios. Incursionar en la televisión nacional con una producción de calidad es un esfuerzo más que significativo. Pero con mucha organización y todo aquello que se requiere para incursionar en algo en lo que pocos se atreven, Fernando Thiel ha salido adelante y sus seguidores, que no son niños exclusivamente, se lo han demostrado.
Profesionalmente, como debe ser, Fernando escribe cada guión de su programa, y con la colaboración de Kembli Aguilar,de 19 años, Carlos Leitón, de 23, -quienes se encargan de manipular los títeres y darles "voz"- y el equipo de producción y realización de Canal 13, el programa sale al aire todos los domingos, a las 5 de la tarde.
Amigo de la flexibilidad mental y los recursos alternativos para crear, Fernando Thiel asegura que sus estudios en psicología también han sido indispensables en esta nueva etapa de su carrera. También contribuye, sin duda, que su visión de los niños no es de superioridad.
Un taller con imaginación
¿Cómo se originó la idea del programa?
Canal 13 me llamó para presentar un proyecto, el cual gustó mucho. Presenté un programa piloto y fue aceptado. Junto con mi esposa, Carolina Pizarro, hicimos la escenografía, sencilla y de colores primarios. Al principio costó mucho que interpretaran el concepto del programa. Por ejemplo, quería trabajar con la cámara negra y evitar todo eso que le ponen a la escenografía de los programas infantiles. Finalmente todo salió como queríamos.
¿De dónde surgieron los personajes?
No me puse números definidos de personajes, pero había algunos que ya los tenía hechos. El tucán y la lechuza ya estaban, pero los tenía durmiendo en un cajón. El Calcetino y el Rocatoloco los hice especialmente para el programa. Poco a poco iré incorporando personajes nuevos.
¿Cómo se definen los temas de cada capítulo?
Trato de tocar temas cotidianos, que nos son cercanos a todos: la muerte, la alegría, la tristeza o las diferencias raciales. No trato de adoctrinar, sino de sembrar inquietudes en los niños.
El programa tiene una sección muy importante llamada Conversando con los niños, donde se les invita a que se expresen sin censura.
¿Cuál es la propuesta del programa?
Justamente que no fuera un espacio competitivo: ya lo sociedad lo es demasiado. Queríamos un programa donde las cosas se hicieran por gusto y placer, sin necesidad de recompensas: los niños van y hablan porque les gusta hacerlo.
¿Cual es tu opinión de la producción nacional y de lo que programan
los canales para el público infantil?
Los canales, mientras entre dinero de las empresas, aceptan cualquier cosa. En este país es muy grave lo que se hace para niños, se transmiten programas que no van con la realidad de los niños de ahora. Por otro lado, los que hacen este tipo de televisión, no tienen conocimientos ni de psicología ni de educación ni de nada relacionado con el mundo infantil. Además, se habla mucho de la violencia, pero se siguen pasando programas violentos.
¿Cuál es tu opinión de la televisión?
La televisión no es mala ni buena. Es sólo un medio que hay que utilizar bien, porque tiene un gran poder.