
La programación musical basada en un tema o concepto es una tendencia reciente en el escogimiento de las obras de un concierto. Con ella se intenta superar la mera yuxtaposición caprichosa o fortuita de piezas o la simple secuencia cronológica que contrasta estilos y épocas, y otorgarle un tenor más intelectual, especulativo o simbólico al repertorio seleccionado.
En el recital que ofreció el jueves en la Escuela de Artes Musicales (EAM) de la Universidad de Costa Rica, el pianista costarricense Manuel Matarrita eligió como hilo conductor el movimiento literario y estético surgido en Alemania a fines del siglo XVIII, que se conoce como Sturm und Drang , corriente que influyó también en la música de ese entonces, y que Matarrita tradujo como Tempestad y Arrebato para designar su programa.
En literatura, el movimiento surgió como reacción y antítesis a la coherencia, proporción y simetría de las formas favorecidas por el clasicismo, inspirado en la racionalidad de la Ilustración. En música, propició mayor contenido emocional, en particular de las pasiones vehementes, en contraposición con la moderación, sentimentalismo y delicadeza del “estilo sensible” o Empfindsamkeit . Como tal, las ideas estéticas del movimiento Sturm und Drang son precursoras inmediatas del romanticismo predominante a partir de la tercera década del siglo XIX.
El recital de Matarrita ejemplificó esta persuasión estética en sendas sonatas de tres compositores del clasicismo austro-germano, todas en la tonalidad de do menor, que se asocia con el ensimismamiento y el sentimiento trágico.
Durante la década de 1770, las obras sinfónicas e instrumentales de Franz-Joseph Haydn (1732-1809) evidencian este influjo, tal el caso de la Sonata N° 33 , en do menor, Hob. XVI:20, compuesta en 1771. Mayor dramatismo y agitación impregnan la Sonata en do menor , KV 457, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), escrita en 1784, pero la influencia es sobre todo notable en la Sonata N° 8, en do menor , opus 13, de Ludwig van Beethoven (1770-1827), concluida en 1799, que él mismo intituló Grande Sonate Pathétique .
Según explica el pianista en las pertinentes notas que redactó para el programa de mano, el sentido dramático y “tempestuoso” de las obras se acentúa mediante el uso más deliberado de recursos expresivos como pausas, disonancias, modulaciones inesperadas, extremos dinámicos y tempo rubato .
Asimismo, Matarrita comenta que con el programa quiso adelantar el planteamiento que los atributos implícitos en el movimiento estético Sturm und Drang no solo se refieren a una manera de componer sino también a un modo de interpretar y ejecutar las composiciones emanadas de esta corriente artística.
A mi entender, el recital logró este objetivo gracias a las lecturas sopesadas y eficaces de las obras que Manuel Matarrita modeló. Igual parecer externaron, por medio de aplausos calurosos, los demás oyentes congregados en la pequeña sala 107 de la EAM.