
Ricardo Méndez Castro, conocido como Bambán, lideró una organización de robo de vehículos y extorsión, integrada por otras nueve personas que desarrollaron funciones específicas. A tal conclusión llegó el Tribunal Superior Tercero Penal, sección primera, al concluir ayer la lectura integral de la sentencia.
De acuerdo con toda la prueba analizada por los jueces Alicia Monge, Carlos Boza y Emilia Solera -del Tribunal Superior Tercero Penal, sección primera-, el grupo incurrió en el delito de asociación ilícita, descrito por el artículo 272 del Código Penal.
A lo largo de tres horas del segundo día de lectura de la sentencia contra esta banda de ladrones de carros, el Tribunal explicó cómo operó la organización liderada por Méndez, quien fue condenado a 60 años de prisión, de los que solo descontará 25 años por cuanto al momento de la comisión los delitos, la ley establecía que una persona solo puede permanecer recluida un máximo de 25 años.
Quedó probado además que al menos dos personas se encargaban de "intimidar y amenazar" a los ofendidos para que pagaran un rescate. Otras de las funciones eran las de sustracción, traslado de los vehículos robados a los sitios de "enfriamiento" -tiempo entre el robo y la negociación-, un cerrajero especializado, así como gran cantidad de testaferros, que no fueron juzgados en este proceso. (Véase organigrama aparte.)
La sentencia destaca además la sofisticación con que la trabajó la banda frente a la "carencia de recursos materiales y humanos de la policía", aspecto al que aplicaron el adagio popular de "tigre suelto contra burro amarrado".
Prueba clave
Empero, fue esta misma tecnología la que traicionó a la banda pues los mensajes de sus radiolocalizadores se convirtieron en una de las pruebas contudentes de su ilícita actividad.
Los miembros del Tribunal mencionaron, por ejemplo, que solo en el beeper con la clave Omega se recibieron 12.544 recados, de los que el 90 por ciento está vinculado con vehículos y su recuperación. No les quedó duda de que este radiolocalizador pertenecía a Méndez Castro, aunque fuera registrado a nombre de Carlos Zúñiga Valverde, alias Chamuca, señalado como testaferro.
Los demás integrantes del grupo también empleaban estos aparatos, cuyos mensajes fueron minuciosamente comparados, con lo cual quedaron probados sus negocios, los lugares de reunión y todas sus claves.
Las denuncias y testimonios de los ofendidos aportaron además parte de las características de su modus operandi:
Reacciones
La conclusión del proceso -iniciado el 4 de marzo y prolongado durante 111 días y casi tres meses de deliberaciones-despertó diversas reacciones entre las partes.
Aunque solamente el imputado Carlos Zúniga Valverde se quedó en la sala de juicio para escuchar la parte dispositiva -es decir el "por tanto"-, leída a la 1:40 p.m. Los restantes solicitaron abruptamente su retiro, inconformes por la excesiva seguridad. Ayer, lo mismo que el lunes, Ricardo Méndez no estuvo presente durante la lectura.
Para el director del Minesterio Público, Carlos Arias, la sentencia dejó muchas satisfacción por el cumplimiento de la justicia y por la valentía de los fiscales pese a las amenazas.
De la otra parte, los defensores Mario Rivera Garbanzo -representante de Willie Ruiz- y Víctor Obando -defensor de cinco imputados, entre ellos Bambán- y Enriqueta Rojas -representante de dos- dijeron que deben estudiarla para ver si existen vicios de nulidad.
Se trató de conocer las impresiones de la presidenta del Tribunal, Alicia Monge, pero manifestó, por medio del Departamento de Infomación y Relaciones Públicas del Poder Judicial, que solo quería agradecer el papel de la prensa y los miembros de la seguridad. Tras concluir el juicio, ella y el juez Boza asistieron al funeral de la madre de la jueza Emilia Solera.