Londres. AFP y EFE. Gran Bretaña conmemorará mañana viernes el décimo aniversario de la muerte de la princesa Diana de Gales, discretamente y sin el torrente de emoción y lágrimas que provocó su muerte en este país.
Con el paso de los años, la sombra de Lady Di sigue presente en Gran Bretaña, pero la “dianomanía”, que culminó la semana entre su muerte, el 31 de agosto de 1997, y su entierro en la casa familiar, parece haberse extinguido.
Sin embargo, al cumplir diez años de su trágica muerte, la princesa Diana sigue siendo la figura británica más conocida en el mundo. Su rostro, su sonrisa y su vida han regresado a las portadas de revistas y han vuelto a ser tema de artículos, libros, y emisiones radiofónicas y televisivas.
Eso sí, el aniversario del fallecimiento de esta princesa de 36 años y de su pareja, el multimillonario egipcio Dodi Al Fayed, de 42 años, será recordado solo con un sencillo servicio religioso en el que participarán unas 500 personas, invitadas por sus dos hijos, los príncipes Guillermo, de 25 años, y Harry, de 22 años.
La ceremonia. La misa se celebrará mañana al mediodía en la capilla de la Guardia Real, en el parque de Saint James, cerca del Palacio de Buckingham.
Los príncipes Guillermo y Henry, que durante el acto leerán varios textos que ensalzan el “amor” por su madre, escogieron ese lugar porque es la capilla de la que son miembros en su condición de oficiales del Ejército.
Asimismo, la elección permite a los príncipes evitar la catedral de San Pablo, donde se casaron Diana y Carlos de Inglaterra, o la Abadía de Westminster, donde se celebró el funeral de su madre.
A la ceremonia en memoria de Lady Di asistirán sus familiares, la reina Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo, y figuras políticas, entre ellas el primer ministro Gordon Brown.
También asistirá el príncipe Carlos, heredero de la corona británica, pero no estará acompañado por su segunda esposa, Camilla Parker Bowles, a quien la princesa Diana detestaba abiertamente y a la que culpaba por el fracaso de su matrimonio.
Invitada por los dos hijos de Carlos y Diana, inicialmente Camilla tenía previsto asistir a la ceremonia, lo que muchos británicos consideraron un insulto a la memoria de Lady Di .
Finalmente, la duquesa de Cornualles renunció a ir. “Pensándolo bien, creo que mi presencia podría desviar la atención de la razón de ser de esta ceremonia, que es concentrarse en la vida y obra de Diana”, admitió Camilla.
Incluso, admiradores de la princesa Diana habían amenazado con lanzar huevos contra Camilla, quien por muchos años fue la amante del príncipe Carlos.
Entre otros invitados a la misa en recuerdo de Diana figuran el exprimer ministro británico Tony Blair, quien bautizó a Lady Di como “la princesa del pueblo”, y el cantante Elton John, que cantó una versión de su Candle in the Wind en el funeral de Diana.
Los príncipes, que tenían 15 y 12 años cuando su madre murió, encargaron para esta ceremonia dos oraciones especiales al arzobispo de Canterbury y al primado de la Iglesia de Inglaterra, Rowan Williams. Estas dos oraciones se refieren a la “vulnerabilidad” de la princesa, a su “voluntad de llegar a los excluidos” y a su “trágica muerte”. Los rezos serán utilizados por las iglesias anglicanas en el país.
En su recuerdo. Mientras, en el Palacio de Kensington, residencia de Lady Di , cuyos jardines y grandes portones fueron sepultados hace diez años por un océano de flores, no hay nada previsto para el 31 de agosto, aunque los ramos de flores y las cartas se van apilando frente al Palacio.
Además, la hacienda de Althorp, residencia de la familia Spencer, donde descansan los restos de la princesa Diana, permanecerá abierta excepcionalmente mañana: la entrada será gratuita.
Asimismo, la BBC retransmitirá este sábado 1° de setiembre, en su canal BBC Parliament, el funeral de Diana en toda su extensión: 7 horas y 40 minutos.
Su legado. No obstante la discreción que rodea el décimo aniversario del fallecimiento de Lady Di , en emisiones televisivas, programas de radio, diarios y revistas se analiza el impacto de la princesa Diana en la familia real, y los cambios provocados en la casa Windsor por ella, y sobre todo, por la intensa reacción de los británicos ante su muerte.
Una prueba de estos cambios es, según comentaristas, que la reina Isabel II, quien al saber la muerte de su nuera no se movió en un principio de su residencia en Balmoral, Escocia, y no vino a Londres a acompañar a su pueblo —lo que provocó una oleada de hostilidad que estremeció a la monarquía— interrumpirá esta vez sus vacaciones para participar en la misa por la princesa Diana.
Además, le guste o no a la monarquía, Lady Di será recordada gracias a las campañas humanitarias en las que participó y por haber sido una de las voces de los excluidos.