La voz de los que no tienen, la sonrisa de México, la mujer con fama de rebelde por decir lo que piensa, la escritora que se sonroja de que no exista diferencia entre hablar de su obra y vender pomada para callos y la periodista hasta los tuétanos, tanto que se le nota en los libros... Todo esto se dice de Elena Poniatowska.
Desde ayer, esa mexicana menudita nacida en París en 1932, se encuentra en Costa Rica para presentar su novela La piel del cielo .
Hoy, de 4 a 5 p. m., firmará libros en la librería Universal de La Sabana.
A partir de las 7 p. m., ella y Orlando Morales, exministro de Ciencia y Tecnología, presentarán La piel del cielo en el Centro Cultural de México (250 metros al sur de la Subarú en Los Yoses).
Con La piel del cielo , Elena ganó el IV Premio Alfaguara de Novela. Fue, le ha asegurado a la prensa internacional, la primera vez que participaba en un certamen literario. No obstante, esa no es su primera novela, también ha publicado Hasta no verte Jesús mío (1961), Querido Diego, te abraza Quiela (1978) y Tinísima (1992), entre otras.
Su crítica
La piel del cielo tiene como tema principal la astronomía y narra la historia de Lorenzo de Tena, un científico que lucha contra la desigualdad y hasta las tentaciones políticas. Allí, Poniatowska muestra lo que es ser científico en el tercer mundo y, además, repasa la historia contemporánea de México.
"Es una crítica a ese desinterés que se tiene por la ciencia. No se le apoya y en ese sentido es una crítica virulenta al PRI (Partido Revolucionario Institucional)", le dijo Poniatowska al diario Unomásuno .
La escritora afirmó que esta novela y el premio deben alentar a otros reporteros a escribir una novela. A ella toda la vida le dijeron "pinche periodista".
Es considerada entre las mejores periodistas mexicanas y es una prolífica escritora; ambas carreras avaladas por una extensa lista de premios entre los que se destacan el Premio Nacional de Periodismo (1978), el Manuel Buendía (1987) y el Juchimán (1993).
Recibió el Xavier Villaurrutia en 1970 por La noche de Tlatelolco , una obra donde denuncia la masacre de estudiantes del 2 de octubre de 1968. Sin embargo, no aceptó ese premio porque era un premio de "un gobierno que tenía las manos manchadas de sangre".
Noble heredera
Si bien es cierto, Poniatowska nació en París, ella es muy mexicana. Su madre, Paulette Paula Amor nació en París y era hija de una familia porfiriana exiliada tras la Revolución Mexicana. Paula se casó con Jean Evremont Poniatowski Sperry, el heredero de la corona polaca; de ese matrimonio nacieron HélËne, Sofía y Jan.
En 1942, cuando Elena tenía 10 años, su familia se refugió en México después de abandonar Europa debido a la Segunda Guerra Mundial.
Elena heredó el título de princesa de Polonia, pero no le importa. Prefirió la nobleza de las palabras y el papel y se dedicó al periodismo.
En 1953 escribía crónicas sociales para el Excélsior . Después escribió para Novedades , la Revista Mexicana de Literatura , Artes de México , La Palabra y La Jornada , entre otras publicaciones.
En 1954 publicó su primera novela Lilus Kikus . Poniatowska ha luchado por denunciar las desigualdades. De hecho, la prensa española la considera una especialista en romper silencios y denunciar la corrupción.
Aunque está desencantada de la izquierda, persiste en su idea de dar voz a los que menos tienen.
Su literatura se nutre le dijo al diario mexicano Reforma del hecho de estar viva y de su profesión de periodista.
Unos admiran su musicalidad, gracia, ironía y la maestría de su "periodismo participativo"; otros la critican por su falta de rigor en algunos textos. Eso sí, nadie cuestiona su enorme y constante compromiso social.
Esa Elena Poniatowska es la que podrán conocer los costarricenses estos días. Conocerla y charlar con ella no cuesta nada; su libro La piel del cielo cuesta un poco más: en las principales librerías del país se vende en ¢5.800.