Luego de cruzar los jardines de Kensington, tuve la intención de rebuscar entre los arreglos florales que conmemoraban el segundo aniversario de la muerte de Diana. Ahí, la gente lloraba, cantaba y hacía peripecias para amarrar sus recuerdos a las rejas. Me encontré un ramo muy elegante con una cinta en dorado y blanco que decía: "De todos los que te amamos en Australia"... ¿Serían esas las televisadas y cariñosas flores? "Ellos todavía recuerdan". Así tituló Evening Standard el vespertino de mayor circulación aquí en Londres. Su primera página fue una fotografía, a color, de las flores ofrecidas a Diana.
Amor e ira
El segundo aniversario de la muerte de la "princesa del Pueblo" o de la "Reina de Corazones", como la llama el pueblo inglés, revivió la nostalgia e incluso la ira de mas de uno. "¿Donde está nuestro acto de recordación? La gente está esperando" se leía en una de las tarjetas. "Dulce Princesa: Destruida por la amargura de los Windsor", indicaba otro picante anónimo. Un grupo de vecinos londinenses, que incluso me pidieron la firma, abarrotaron los alrededores de Kensington para recoger firmas en señal de protesta. La queja popular tuvo que ver con la ausencia de un acto oficial. La gente esperaba una participación de la familia real, a la cual perteneció Diana de Gales, cuando estuvo casada con el Príncipe Carlos. Semanas atrás, el Palacio de Buckingham, residencia oficial de la Reina Isabel II, manifestó que el aniversario debía recordarse en la intimidad. Eso no convenció a mas de uno. Por lo menos, los diez ramos de flores que quedaron al caer la tarde en las afueras de la casa la Reina, le señalaban que "era imposible olvidar la sonrisa de la princesa Diana". La bandera británica que ondea el techo de Buckingham se mantuvo izada, no fue puesta a media asta en señal de duelo, tal como ocurrió hace un año. Harrods, la más lujosa tienda de departamentos de Londres, propiedad del papá de Dodi Al Fayed, novio de Diana que murió con ella en el accidente automovilístico de París, hizo su propia conmemoración. La tienda, ubicada en la exclusiva zona comercial de knightsbrigde, exhibió en su principal ventana dos fotografías de Dodi y Diana, enmarcadas cada una con una "D" dorada. .
Al oscurecer del martes 31 de agosto, en el Barrio Kensington, las candelas y los flashes de las cámaras empezaron a alumbrar la discreta sonrisa de Diana Spencer que seguirá impresa en miles de fotografías alrededor del mundo y que tal vez, nunca se borrará de más de un corazón aquí en Londres.