Este 21 de marzo dio inicio la primavera en el hemisferio norte y los árboles de roble de sabana Tabebuia rosea nos brindan con su espectacular floración, en todas las gamas del rosado, un vivaz encuentro con esta época del año.
Así, en el Valle Central los tonos naranja, que lucieron los árboles de poró al inicio del año, van siendo remplazados por los rosados de los robles de sabana que sutilmente nos anuncian el cambio de estación que se avecina.
Los añosos árboles de Tabebuia sembrados por nuestros visionarios abuelos que encontramos a la entrada del Paseo Colón o en el bulevar de Rohrmoser nos recuerdan la importancia de mantener un paisajismo urbano y, sobre todo, de usar especies nuestras y con cambios estacionales como el roble de sabana.
Árboles rosados
Estos enormes árboles llegan a alcanzar hasta 30 metros de altura. En esta época seca ya han perdido sus características grandes hojas palmaticompuestas y se cubren de ramos rosados de flores, en forma de campanas características de la familia Bignoniaceae como su hermano el corteza amarillo Tabebuia ochracea , que también nos deja sin aliento en estos días. Estos árboles acompañados de los bulbos que revientan y de los alegres cantos de los pájaros nos trasmiten, junto con las primeras lluvias, un refrescante bienestar .
Los robles de sabana son muy fuertes y de rápido crecimiento. Arbolitos de cinco años nos pueden sorprender con su exuberante floración y su escaso tamaño.
Se pueden sembrar en grupos en áreas grandes o como únicos especímenes. También pueden plantarse en armonía con otros árboles, por ejemplo realzando el contraste del rosado con el azul que es bellísimo, que se puede lograr con su pariente el árbol de jacaranda. Además puede combinarse con la hermosa enredadera petrea, del mismo tono, que está en floración para esta época y lograr un verdadero espectáculo floral que no tendría nada que envidiar de las primaveras nórdicas.
El roble de sabana lo podemos sembrar de 0 a 1200 metros de altitud, pero cerciórese de que tenga buen espacio para crecer, aunque le podemos regular su crecimiento con la poda.
Debe recibir muy buen sol y una vez establecido agradece la sequía con una mayor floración.
Recuerde que bota todas sus hojas y después todas sus flores, por lo que no lo siembre cerca de aleros o piscinas. Por lo demás, es un árbol bellísimo que sólo atributos tiene.
A veces tenemos la dicha de que sus semillitas aladas vuelen hasta nuestro jardín y no es nada raro verlos establecerse como "Pedro por su casa". También se pueden conseguir en viveros y además tienen la ventaja de ser muy fáciles de trasplantar ya como árboles grandes con una buena poda de ramas y un buen adobe. Esto es preferible hacerlo en mayo con las lluvias o bien procurar que no les falte el agua mientras se establecen las nuevas raíces.