Ayer, a las 11:25 a.m., la tranquilidad de las aulas en la escuela Miguel Obregón, en Tibás, se convirtió en una emergencia que puso a correr tanto a alumnos como a profesores y administrativos.
El motivo: un movimiento sísmico que los obligó a ubicarse en los patios de la institución -primero- y luego fuera de ella, debido a un incendio estructural provocado por el temblor.
El suceso dejó un saldo de un muerto y 12 personas con traumas craneoencefálicos y fracturas de fémur, entre otras lesiones.
Todo lo anterior sucedió, pero, afortunadamente, de forma simulada.
Así fue, como parte de las actividades de conmemoración del Día Internacional de la Reducción de los Desastres Naturales.
En el simulacro participaron más de 900 personas de la escuela Miguel Obregón entre alumnos de primero, segundo y tercer grado, docentes y personal administrativo; unidades de paramédicos, bomberos, ambulancias de la Cruz Roja tibaseña y patrullas de la policía de Tránsito.
También intervinieron las autoridades de la clínica Rodrigo Fournier de Tibás.
"Este tipo de actividades forma parte del Programa Educativo de Emergencias del Ministerio de Educación Pública (PEMEP), que se desarrolla desde hace 10 años en 1.500 escuelas y colegios de todo el país", expresó Sandra Salazar, funcionaria de la oficina de Prensa de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), entidad que también forma parte del mencionado programa.
Por su parte, Emilia Murillo, directora de la Miguel Obregón, manifestó que en esa escuela se realiza aproximadamente un simulacro por mes. "Los niños ponen en práctica toda la capacitación que se les da sobre cómo actuar ante eventualidades de este tipo. Cada sección de la escuela tiene un niño líder que es el que se encarga -esté la maestra o no- de alertar y dirigir a sus compañeros en estas emergencias", dijo Murillo.