Murmansk . El presidente Vladímir Putin decretó hoy luto nacional en toda Rusia y voló al Artico para dar por fin la cara y afrontar la rabia de las familias de los 118 tripulantes muertos en el submarino nuclear "Kursk".
Putin viajó a las costas del mar de Bárents diez días después de la tragedia y 24 horas tras el anuncio oficial de la defunción de los marinos, para asistir a las honras fúnebres e intentar consolar a los familiares de las víctimas.
El jefe del Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas ha sido objeto de las iras de la sociedad rusa por su pasividad durante la tragedia, pues ni siquiera canceló sus vacaciones en la playa.
"Rusia ha pasado nueve días de vergüenza nacional", escribió el diario "Noviye Izvestia", mientras "Moskovski Komsomólets" acuñó la expresión "Kurskgate de Putin" para subrayar la extraña actitud del presidente desde la catástrofe del pasado día 12.
Un decreto de Putin ha establecido para mañana, 23 de agosto, un día de luto nacional y de banderas a media asta por la muerte de los 118 tripulantes del "Kursk", sepultados a 107 metros en un ataúd de acero que, al parecer, seguirá bajo el mar mucho tiempo.
En medio de un fuerte despliegue de cuerpos de seguridad por toda la zona ártica, Putin llegó a Severomorsk, principal base de la Flota del Norte, donde se reunió con el mando naval y recibió un informe del comandante de la Armada, Vladímir Kuroyédov.
Según fuentes oficiosas, en la reunión se estudiaron cuestiones relacionadas con la ayuda que el Estado decidió prestar a las familias de la víctimas, y detalles de la delicada entrevista con los familiares a la que Putin se dirigía inmediatamente después.
Un helicóptero trasladó al presidente y a su comitiva a Vidiáyevo, base de submarinos a la que estaba adscrito el "Kursk" y que estos días se ha convertido en epicentro de angustia y dolor al albergar a más de 400 parientes de los marinos muertos.
En previsión de probables incidentes durante el encuentro, las autoridades movilizaron a decenas de psicólogos para aplacar la "extrema agresividad" de los familiares, que acusan a las autoridades de haber "traicionado" a sus seres queridos, dijo a EFE uno de los médicos.
Al caer la noche, la televisión nacional aún no había difundido imágenes del encuentro, cuyo comienzo anunciaron escuetamente las agencias, y sólo mostró cómo Putin bajaba del avión, con expresión sombría y vestido de traje con camisa negra y sin corbata.
Tras esa primera reunión, el presidente tenía previsto visitar el buque hospital flotante "Svir", que estos días acoge a gran parte de los deudos y les ofrece la ayuda médica y psicológica que muchos de ellos requieren.
Fuentes oficiosas dijeron que mañana, con motivo de la jornada de luto, Putin tiene previsto desplazarse al crucero "Pedro El Grande", fondeado en la zona del naufragio, y que allí mismo podría llegar el "Svir" con los familiares desconsolados.
Desde la borda, Putin presidirá la tradicional ceremonia naval de arrojar al agua coronas de flores por los marinos muertos.
Al dolor y la angustia de los familiares, se une ahora la incertidumbre sobre el destino de los cuerpos de los fallecidos, cuya recuperación tardará semanas o meses.
Las autoridades rusas negocian contrarreloj con Noruega para que sus buzos, los únicos que lograron abrir la escotilla del "Kursk", se sumen a las labores de rescate de cadáveres, pues Rusia ya no tiene escafandras adecuadas para trabajos a gran profundidad.
Numerosos políticos y militares que permanecieron mudos durante la crisis del "Kursk", despertaron hoy para pedir en coro que no se busque a culpables de la tragedia, que achacaron al declive que vivió Rusia en los caóticos años desde el colapso de la URSS.
Mientras, el misterio que rodea el accidente del submarino pareció aclarase hoy con la revelación de que el "Kursk", que se hundió durante unas maniobras navales, debía ensayar un novísimo torpedo de elevada potencia.
Alexandr Rutskoi, gobernador de la región rusa de Kursk -que dio su nombre al submarino- dijo que la noticia le fue comunicada por un oficial de alto rango de la Armada, cuyo nombre no quiso dar para evitarle problemas.
Según la fuente, a bordo del "Kursk", en cuya dotación había oficialmente 118 personas, se encontraban además dos expertos civiles de la constructora de los torpedos, que debían supervisar los lanzamientos de prueba.
La revelación parece confirmar la versión occidental de la explosión de un torpedo en el "Kursk" durante el lanzamiento, que hizo detonar el resto de las municiones y hundió el navío en un par de minutos.
Sin embargo, las autoridades rusas todavía insisten en una colisión del "Kursk" con un enorme objeto flotante, posiblemente un submarino-espía occidental o un buque de superficie, como principal causa del accidente.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.