México. Vicente Fox cumplirá hoy seis meses en la Presidencia de México con una gestión plagada de claroscuros que no termina de convencer a los mexicanos, pese a sus esfuerzos por impulsar la democratización del país, según analistas consultados por EFE.
Fox, que tomó posesión del cargo el pasado 1 de diciembre, anunció recientemente su Plan Nacional de Desarrollo 2000-2006, una "guía" de gobierno con objetivos a largo plazo, hasta el 2025, que se convirtió en un rosario de buenas intenciones y no satisfizo las expectativas de la oposición ni de los analistas.
El carácter populista del presidente no ha impedido que se acabe su "luna de miel" con los mexicanos, en gran medida por la protestada propuesta de reforma fiscal que trata de impulsar el gobierno y que contempla gravar con un 15 por ciento alimentos y medicinas.
En materia económica, Fox ha conseguido alejar momentáneamente el fantasma de la crisis ayudado por los flujos de inversión internacional, pero ha tenido que reducir su objetivo de crecimiento para este año hasta el 2,5 por ciento y poner en marcha un duro plan de ajuste que pretende ahorrar 3.000 millones de dólares.
El conflicto con la guerrilla zapatista es otro de los asuntos pendientes de la agenda de compromisos de Fox, que debe cumplir las promesas que contrajo con los más de 10 millones de indígenas del país.
En materia exterior, el presidente sigue empeñado en colocar a México "en el lugar que le corresponde" y en equipararse a sus socios del Tratado de Libre Comercio (TLC), Estados Unidos y Canadá, aunque reconoce que la brecha es todavía muy grande y antes deben resolverse problemas como la emigración ilegal y el narcotráfico.
Los esfuerzos de Fox no terminan de convencer a los mexicanos ni a gran parte de los analistas, que aprecian demasiadas promesas y pocos resultados.
Para José Antonio Crespo la gestión de Fox arroja pocos resultados aunque ha conseguido logros impensables durante los 70 años de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La administración de Fox se ha caracterizado "por precipitación, errores de novatos, falta de experiencia, exceso de confianza, numerosos tropezones, golpes y fallos", comentó Crespo a EFE.
El balance democrático es positivo, aunque no se puede adjudicar al Gobierno de Fox, dijo el analista, convencido de que el presidente conserva todavía "el bono democrático que le otorgó la sociedad" pese a que su popularidad ha bajado.
En su opinión, los medios han exagerado el punto de la popularidad, "han exagerado la decepción y hay cierto amarillismo en esa interpretación".
El especialista Lorenzo Meyer se refirió a las diferencias entre Fox y su propio partido (Acción Nacional), que han provocado numerosos "desencuentros" en este periodo.
En declaraciones a EFE, Meyer advirtió que no se puede gobernar seis años así: "Fox debe llegar a un acuerdo con el PAN, negociar con la 'partidocracia', con los capos, o tratar de tomar el partido desde dentro".
La relativa "soledad" del presidente, agregó, le obliga a buscar el apoyo popular y de organizaciones intermedias que antes estaban del lado del PRI.
El director de la empresa Bursamétrica, Ernesto O'Farril, opinó que los avances del gobierno en materia económica han sido escasos y que la reforma fiscal fue mal manejada.
Según O'Farril, aunque Fox mantiene un buen nivel de popularidad, la "luna de miel se acabó a los 100 días de la administración, como en todos los gobiernos".
El escritor Carlos Fuentes destacó recientemente en una columna en el diario "Reforma" que la "luna de miel popular se acerca a su fin. El Gobierno mantiene costos altos, sufre ataques crecientes y depende demasiado del discurso público".
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.