Bogotá. El presidente Alvaro Uribe encaraba hoy, bajo estrictas medidas de seguridad, el primer paro nacional de trabajadores estatales y campesinos contra las reformas económicas del gobierno.
Aunque el gobierno en principio se mostró contrario a las marchas por temor a infiltraciones de las guerrillas, finalmente aceptó la protesta que se realiza cuando apenas Uribe lleva 40 días en el poder.
``La situación del país es de absoluta calma'', tanto en las carreteras como en las ciudades, dijo temprano el jefe de la Policía Nacional, general Teodoro Campo, a la radio RCN.
En Bogotá está prevista una marcha por el centro de la ciudad que culminará en la Plaza Bolívar, a una cuadra del Palacio Presidencial.
``El objetivo fundamental es llamar la atención del gobierno sobre la inconveniencia de los proyectos de ley que ha presentado'', dijo a la AP el presidente de la Confederación General de Trabajadores Democráticos de Colombia (CGTD), Julio Roberto Gómez.
Actualmente, el gobierno tiene en el Congreso tres reformas económicas: la laboral para flexibilizar el mercado del trabajo; la pensional para cesar con privilegios y aumentar la edad de jubilación; y la de reducción del Estado para eliminar entidades inoperantes.
Las autoridades sostienen que estas reformas permitirán reducir el desempleo nacional que alcanza un 16% y ayudar a ahorrar recursos para enfrentar el déficit fiscal que este año alcanzará a un 3,5% del Producto Interno Bruto.
Sin embargo, Gómez aseguró que se ``trata de medidas de recesivas'', que agudizarán los problemas de la clase trabajadora. Se considera que sólo la eliminación de entidades estatales generará miles de nuevos cesantes.
El opositor Partido Liberal, el mayor de Colombia, expresó en un comunicado su apoyo a la protesta ``frente a la gran tragedia social que vive el país''.
En total, se cree que unos 700.000 trabajadores de los sectores salud, educación, justicia, petróleo, telecomunicaciones y funcionarios municipales, entre otros, se sumen a la huelga que se adelanta bajo el estado de conmoción interior, que facilita las detenciones de personas sospechosas.
Además, los campesinos de zonas rurales también se han plegado a la protesta.
Además participan en la huelga los bomberos de aeropuertos y algunos operarios de terminales, lo que ha causado demoras y congestiones, dijo a la AP el director de la Aeronáutica Civil, Juan Carlos Vélez.
En el Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá se han cancelado y postergado vuelos en horas de la mañana. Vélez aseguró que la emergencia se enfrenta con apoyo de personal de la Fuerza Aérea.
Los grandes ausentes de la protesta son los transportistas, lo que ha dado un aire de normalidad en el desarrollo del paro.
En las principales ciudades se dispusieron medidas especiales como la prohibición del porte de armas, la restricción al movimiento de cilindros de gas --usados como armas no convencionales-- y al transporte de dos personas en una motocicleta --técnica usada para atentados.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos incluso emitió un comunicado recordando el derecho a la reunión y manifestación pacífica de los trabajadores, a la vez que pidió a las autoridades adoptar las medidas para proteger el ejercicio democrático de los mismos.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.