La Paz. El presidente de Bolivia, Jorge Quiroga, nombrará hoy un nuevo gabinete de ministros con el que pretende reactivar la economía y acabar con la corrupción en el año de gestión que tiene por delante.
Tras la dimisión de Hugo Banzer por motivos de salud, Quiroga se convirtió en el sexagésimo segundo presidente de Bolivia desde la fundación de la República en 1825 y en el sexto mandatario de la era democrática iniciada en 1982.
Mientras Quiroga elige a sus colaboradores, Banzer regresará hoy a Washington para reanudar su tratamiento de quimioterapia después de vivir sus últimos cuatro días en Bolivia como presidente, con los que concluyó 30 años de vida política.
El Congreso tomó juramento al nuevo Presidente el martes en la ciudad de Sucre, la capital oficial de Bolivia, y paralelamente los ministros del gabinete de Banzer presentaron su dimisión para dejar a Quiroga libertad para elegir a su nuevo equipo.
Por las señales que dio al asumir el mando de la nación, Quiroga aspira a formar un gabinete técnico durante el último año del gobierno de su partido, Acción Democrática Nacionalista (ADN), alejado de los ministros conservadores que acompañaron a Banzer en su mandato.
Los nombres de José Luis Lupo, que fue ministro de Hacienda, de Leopoldo Fernández, expresidente del Senado; Oswaldo Antezana, exministro de Agricultura; y de Gustavo Fernández, actual cónsul en Chile, figuran según la prensa como los más estrechos colaboradores que tendrá Quiroga.
Las diferentes versiones coinciden en que Lupo, un político independiente que fue ministro de Hacienda de Banzer en el último año, se convertirá en uno de los hombres fuertes del nuevo gobierno con el cargo de ministro de la Presidencia.
El nombre de Gustavo Fernández, del MIR, ha sido señalado también por la prensa como el del nuevo canciller boliviano, en reemplazo de Javier Murillo que se mantuvo en el cargo durante los cuatro años de gobierno de Banzer.
El MIR y la Unidad Cívica Solidaridad (UCS), los principales aliados del Gobierno, ratificaron hoy que dejan a Quiroga en libertad para elegir a sus colaboradores, como les pidió Banzer en su discurso de renuncia presentado al Congreso el pasado lunes.
Sin dar nombres, en su mensaje a la nación como nuevo presidente de Bolivia Quiroga prometió un equipo con cuatro características: inteligencia, dedicación, honestidad y sensibilidad, para dar a su corto gobierno la eficacia que permita enfrentar la crisis económica y la pobreza del país.
El mandatario también hizo pública su decisión de gobernar al margen de acuerdos políticos que impliquen una distribución automática de los cargos en el Ejecutivo y anunció una selección de sus ministros en función de las tareas que deben desempeñar en los siguientes 12 meses.
Quiroga fue enfático también en señalar que no permitirá la corrupción en el Ejecutivo y que para dar ejemplo hará pública la lista de posesiones que tienen él y su familia al ingresar a la Presidencia y exigirá lo mismo a sus ministros.
Las prioridades de la gestión de Quiroga, quien admitió que asume el gobierno de Bolivia en "circunstancias dramáticas", serán la lucha contra la corrupción, la pobreza y la reactivación de la economía boliviana, en crisis desde 1999.
El nuevo Presidente ha cifrado las esperanzas de desarrollo en su país en el crecimiento de las exportaciones de las reservas de gas natural que posee Bolivia y que se sitúan como las segundas en importancia de Suramérica.
En el primer día de gobierno de Quiroga también vence el plazo que otorgaron los campesinos del altiplano y los productores de coca del Chapare al Ejecutivo para atender sus peticiones, algunas tan radicales que plantean cambios profundos en el Estado boliviano.
Aunque Quiroga reconoció la legitimidad de varias de sus demandas por la pobreza en la que se encuentran, advirtió de que no permitirá una repetición de los desórdenes y la violencia que afectaron a la gestión de su antecesor, Hugo Banzer.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.