Buenos Aires. El presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, aseguró hoy que la recuperación de la estancada economía argentina, la tercera de América Latina, "será mucho más rápida" de lo que se espera en vista de que "hay signos alentadores" de ello.
Duhalde insistió en que no aceptará "presiones" del capital extranjero y en que su gobierno presentará "un plan sustentable" orientado a recibir ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"No tenemos que pelearnos con el mundo, tenemos que integrarnos", matizó al hablar y responder preguntas en un espacio que abrió en la estatal Radio Nacional para difundir sus planes.
Destacó que "durante años" Argentina acudió al FMI "sin un plan sustentable", con lo cual el organismo financiero internacional aplicó "el mismo remedio para países con distintas enfermedades".
"Sé claramente hacia donde vamos: hacia la Argentina que produce y trabaja y es por eso que tengo el apoyo de todos los sectores políticos y de los trabajadores, que saben que este es el camino", subrayó.
En los próximos días, el FMI enviará una misión a Buenos Aires encabezada por Claudio Loser, su máxima autoridad para América Latina, con el fin de sentar las bases para negociar nuevas líneas de ayuda crediticia.
El presidente argentino defendió su decisión de poner fin a más de diez años de una política de paridad cambiaria entre el peso y el dólar y subrayó que "hay que terminar con la mentira de que podemos salir de la crisis con alquimias financieras".
Dijo que durante el gobierno de Fernando de la Rúa, quien renunció el 20 de diciembre pasado en medio de un estallido social, Argentina "se estaba desintegrando por no proteger sus propios intereses".
"En su agonía, (De la Rúa) terminó con la convertibilidad del peso con el dólar y lo único que hemos hecho es sincerar esa situación", comentó.
Duhalde señaló que las compañías extranjeras, entre ellas varias españolas, que se adjudicaron los servicios públicos o grandes empresas estatales deben contribuir a reactivar la economía, que sufre una recesión desde mediados de 1998.
"Cuando uno dice que no aceptará presiones del capital extranjero se refiere a lo que debe hacer cualquier presidente de un país digno", puntualizó.
"Uno no debe aceptar presiones, por ejemplo, de las empresas de servicios públicos privatizados, que aplicaron tarifas excesivas, o de las petroleras que han ganado mucho y tienen que aportar", agregó.
Indicó que la devaluación del peso, del 28,56 por ciento en relación con el tipo de cambio oficial para el comercio exterior (1,4 pesos por dólar), hizo que las economías regionales del país "sean rentables, es decir que comenzaron a exportar".
"La recuperación del trabajo y la producción será mucho más rápida de lo que imaginamos", apuntó Duhalde al indicar que "los ministros de producción de todo el país ya ven signos alentadores".
Miles de desocupados se movilizaron pacíficamente ayer, lunes, hasta la plaza de Mayo, frente a la sede del gobierno, para pedir la creación de un millón de puestos de trabajo y protestar por la crisis.
La manifestación fue apoyada por las asociaciones barriales que hacen "caceroladas" (protestas a golpes de cacerolas) por la crisis y para rechazar el "corralito" financiero, como se conoce a las medidas que restringen el uso de dinero en efectivo y retienen los depósitos en los bancos.
Eduardo Duhalde, que asumió el poder el 1 de enero pasado elegido por el Parlamento, dijo que piensa "igual" que los grupos que protestan, aseguró que cumplirá la promesa de crear un millón de nuevos empleos y pidió ayuda a los ciudadanos para sacar al país de la crisis.
Elogió las "buenas ideas e intenciones" de los miembros del Frente Nacional contra la Pobreza, pero aclaró que "muchas de esas ideas no son practicables en una Argentina quebrada".
"Pensar que podemos dar a las familias que no tienen recursos ingresos de 380 dólares por mes (703 pesos), más 60 (110 pesos) por hijo, suena imposible", apuntó.
El gobernante dijo que cumplirá la promesa de crear un millón de puestos de trabajo para "jefes de hogar sin ningún ingreso" con un salario de 200 pesos mensuales (unos 108 dólares) y aseguró que "en no más de dos semanas" se habrá superado la falta de medicinas en los hospitales públicos.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.