Manila (AP) . La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, declaró el estado de emergencia el viernes en momentos en que enfrenta un posible golpe de estado o una revuelta popular, como las que han derrocado a dos de sus predecesores.
La declaración ocurre en momentos en que la gente desafió una prohibición a celebrar una manifestación en un monumento en recuerdo de la revuelta del poder popular de 1986 que derrocó al dictador Ferdinand Marcos.
La policía usó garrotes y escudos para disolver a un grupo reunido para una segunda protesta. Varias personas fueron detenidas y algunas más quedaron ensangrentadas.
Posteriormente, se permitió que la ex presidenta Corazón Aquino y unas 5.000 personas más pudieran realizar una marcha con destino al monumento a su fallecido esposo, cuyo asesinato en 1983 generó una serie de protestas que terminar por propiciar la revuelta contra Marcos.
En medio de una amplia operación de seguridad, el ejército ordenó a sus soldados que se quedaran en sus cuarteles para evitar que se integren a las protestas y detuvo a un general del ejército supuestamente implicado en el intento golpista.
El ejército ha participado en dos revueltas populares anteriores y recientemente se ha mostrado agitado.
Arroyo ha mostrado una clara preocupación por no perder el control del país, mientras sus oponentes tratan de aprovechar el aniversario para sus fines.
El vocero presidencial Ignacio Bunye dijo a la prensa que las celebraciones fueron suspendidas y que el ejército fue instruido para impedir y suprimir la violencia sin ley,
Arroyo, quien ya ha sobrevivido a dos intentos previos de golpe de estado, señaló que su acción fue en respuesta a los esfuerzos de la oposición de la extrema izquierda y la extrema derecha para desestabilizar al gobierno elegido democráticamente.
"Estoy declarando el estado de emergencia por una clara amenaza a la nación", dijo una desafiante Arroyo en una declaración grabada y que fue trasmitida por televisión a todo el país.
"Esta es mi advertencia en contra de aquellos que amenazan el gobierno: Todo el peso de la ley caerá sobre su traición. Ustedes están separando a la economía de los pilares que la fortalecen", agregó.
La presidenta aseguró que el ejército había aplastado un levantamiento de algunos militares.
"Hubo algunos que intentaban romper la cadena de mando de las fuerzas armadas, para enfrentar al gobierno civil y establecer un régimen fuera de la Constitución", dijo Arroyo, quien agregó que hemos aplastado estos intentos.
"Como comandante en jefe, controlo la situación", dijo Arroyo, quien sostuvo una reunión de emergencia con su consejo nacional de seguridad para discutir opciones que buscan afrontar la crisis que parecía salirse de control.
"Mis conciudadanos, les pido que se mantengan en calma", agregó.
El jefe de personal de la presidencial, Mike Defensor, dijo que la declaración no incluirá un toque de queda, pero prohibe las marchas, permite los arrestos sin una orden de por medio y le permite a la presidenta pedir la intervención de las fuerzas armadas, además de darle el control de instalaciones, entre ellas medios de comunicación, que tengan importancia en el área de seguridad nacional.
La expresidenta Aquino, alguna vez aliada de Arroyo, criticó la declaración de emergencia y reiteró un llamado para que la actual mandataria realice el máximo sacrificio y renuncie.
"Creo que durante estos tiempos, no debemos olvidar que muchos se sacrificaron para recuperar nuestra democracia. No podemos guardar silencio porque eso es lo que ocurre durante la ley marcial. Nuestro dictador (Marcos) creyó entonces que podía hacer todo por mantenerse en el poder", dijo Aquino.
La oposición también criticó la declaración, al señalar que demuestra la desesperación del gobierno.
"Podría resultar en una mayor hemorragia política y un riesgo de seguridad", dijo el diputado Roilo Golez, otrora asesor en seguridad nacional de Arroyo, quien le retiró su apoyo. Esto podría salirse de control... si su equipo de crisis no maneja esto bien.
El diputado Teodoro Casino, dirigente de izquierda, calificó la declaración como draconiana e indicó que evidenciaba que el gobierno se encaminada a un régimen con mano de hierro.
"Esto podría causar la represión... contra las fuerzas de oposición incluso si no participan en alguna actividad ilegal", dijo Casino, quien indicó que las protestas contra Arroyo no terminarán.
El mercado bursátil y el peso filipinos se derrumbaron ante las noticias de la declaración del estado de emergencia.
El jefe del Estado Mayor, general Generoso Senga, informó que el general de brigada Danilo Lim, jefe del grupo de elite comandos de exploración, había sido arrestado y se busca al coronel Ariel Querubín, de la armada.
Senga dijo que las fuerzas armadas permanecerán leales a la Constitución y al gobierno elegido democráticamente.
"Hemos disminuido la amenaza", dijo. "No podemos decir que ha sido detenida totalmente".
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