Luego de ver Harry Potter y la piedra filosofal, surge de inmediato una interrogante: ¿qué habría sucedido si esa película hubiera sido filmada por Steven Spielberg, tal y como se pensó en algún momento? Se sabe que Spielberg es un lector apasionado de los libros escritos por la galesa J. K. Rowling, desde que apareció el primero en 1997.
Así es: Spielberg fue el candidato primero para rodar las aventuras en el mundo mágico de la escuela de Hogwarts, pletórico de brujos, hechizos, escobas, troles, dragones, mastines de tres cabezas, escobas voladoras y demás encantos.
Sin embargo, Spielberg se alejó de la piedra filosofal por una razón importante: él quería hacer, de los dos primeros títulos publicados, una sola película, y esto no resultaba lo más comercial para los productores (más bien, en estos momentos se filma la segunda: Harry Potter y la cámara de los secretos).
A esa idea de Spielberg (de hacer un filme con dos novelas de la saga) también se opuso la escritora J. K. Rowling, quien ha tenido un enorme peso en el guión de la película que ahora se exhibe (muchas de sus condiciones tuvieron que cumplirse, de ahí una cinta escrupulosamente fiel al libro).
Además, Spielberg quería al actor Haley Joel Osment (el de El sexto sentido y de Inteligencia artificial) en el papel de Harry Potter, mientras la escritora exigió actores ingleses para los personajes principales (sobre todo, los niños).
Ante eso, la escritora propuso el nombre de un director inglés: Terry Gilliam, pero los productores no se arriesgaron por el temor de que saliera un filme distante del público infantil. Fue cuando llamaron a Chris Columbus, más conocido por sus cintas de corte familiar, entre otras: Mi pobre angelito (1 y 2), Nueve meses, Papá por siempre, Quédate a mi lado y El hombre bicentenario. ¿Qué habría sido con Spielberg?