El Mercurio, Chile
Omara Portuondo (75) sabe de viajes a Chile mucho antes de que el suceso de Buena Vista Social Club le otorgara visa de estrella planetaria. A finales de los 60, la cubana, la única mujer del proyecto que lideró el norteamericano Ry Cooder, cortaba pasajes para presentarse junto a su banda, el cuarteto femenino Las D'Aida, en locales habitados por el humo y el alcohol.
En enero de 1973, en plena fricción ideológica, la intérprete llegó para grabar junto a Inti Illimani y Quilapayún una versión afrocubana de Gracias a la vida . Para ella, la imagen es nítida: "Fue en un estudio radial. Lo mejor fue conocer ese himno de Violeta que canto todos los días".
Es cierto: muchos de los relatos que suelta en esta entrevista, con El Mercurio , acerca de su buena vida en Cuba los completa con el estribillo de ese tema.
En los años 50, Portuondo estuvo cara a cara con otro estelar, Lucho Gatica. "Nos conocimos cuando vino a Cuba y después grabamos un single junto a mi grupo. Es una voz impresionante".
Su próxima visita -el 30 de setiembre en el teatro Caupolicán, como parte del tour de su disco Flor de amor -, será un trozo más de su historia con Chile.
"Cuando fuimos con Buena Vista (en el 2000) me impactó la gente", recuerda al teléfono desde Cuba.
Cuatro miembros de Buena Vista han muerto. ¿Lo esperaba?
Son pérdidas irreparables. Prefiero recordarlos con alegría. La muerte de Ibrahim Ferrer (en agosto pasado) fue la más inesperada. Sabíamos que tenía problemas de memoria, pero yo había actuado con él en Europa meses antes. Y de pronto murió.
En los últimos cinco años partieron cuatro de Buena Vista Social Club: Manuel Licea, Compay Segundo, Rubén González e Ibrahim Ferrer.
Está nominada al Grammy Latino. ¿Le importa un premio que da la industria de un país que veta a los músicos cubanos?
Es cierto: no nos dan visa a los músicos cubanos para visitar EE. UU. Hemos estado en conversaciones para que eso cambie, pero no se si se dará. Para mí, el Grammy es importante, pero tanto como el festival de Agua Dulce (Perú). Me motiva, pero prefiero el contacto más social con los artistas.
¿Qué posición tuvo su generación de músicos frente al presidente Fidel Castro?
Nosotros siempre vamos a hablar de cultura, no de política. Creemos que la música está sobre cualquier diferencia.
¿Qué pasará con Buena Vista?
No sé si volveremos a grabar, pero creo que tenemos una misión con países como Venezuela o Perú, donde conocen toda nuestra cultura mucho antes que el son fuera reconocido internacionalmente. Alegre, cierra la entrevista.