El cineasta francés Jean-Luc Godard propone en su último filme, For ever Mozart, que se proyectó en la sección Gran Angular del Festival de Cine de Sitges, una reflexión sobre el rompecabezas de la cultura contemporánea, la historia, la filosofía, la música y el cine.
En una película destinada a un público eminentemente "godardiano"; el realizador parisino plantea dos historias paralelas que concluyen con un epílogo que da sentido al título, un concierto de Mozart con el que se pretende recuperar la armonía perdida anteriormente.
En la primera de las historias, una intelectual, supuestamente nieta de Albert Camus, su marido, un típico hombre de negocios, y su criada musulmana viajan a los escenarios de la guerra de Bosnia con la excusa de representar una obra teatral de Musset.
En la segunda aparecen un director, un escritor y el filme que están realizando, El bolero fatal, a partir de los cuales Godard da a entender la distancia que separa un proceso creativo de la audiencia al que va destinado.
Las referencias intelectuales abundan a lo largo de los 85 minutos que dura la película, donde aparecen cineastas italianos, y escritores franceses y españoles.
For ever Mozart no traiciona lo más mínimo la obra de Godard: la irrealidad de la guerra de Los carabineros, la caricatura del cineasta y los músicos de Nombre: Carmen, el materialismo de la producción de Todo va bien o el itinerario figurado de Week-end son algunas de las citas que el autor de Al final de la escapada hace de su propia filmografía.