RESPUESTA: Los tics de los que nos ocuparemos, son movimientos estereotipados (se repite siempre la misma rutina), rápidos, repetitivos e involuntarios) de músculos o grupos de músculos, o la producción de ruidos o palabras. Es decir, los tics son motores o vocales, a diferencia de lo que llamaríamos "tics nerviosos", que son acciones pasajeras que hace el niño cuando está en alguna situación que lo angustia, como comerse las uñas.
Por la información brindada en la carta, es posible sospechar que el niño sufra del síndrome de Tourette, que es un trastorno neurológico, que incluye tics motores y vocales de muy variadas formas, que cambian su intensidad y se mantienen por el resto de la vida de la persona, desapareciendo en ocasiones por períodos cortos (semanas o meses), para volver a presentarse con mayor intensidad.
En el síndrome de Tourette, los tics motores varían, desde movimientos simples, rápidos y sin propósito, como una mueca facial o voltear la cabeza, hasta movimientos más complejos, que se realizan como rituales y que parecieran tener un propósito (pero no lo tienen), como es el caso de la copropraxia (hacer gestos obscenos) y la ecopraxia (imitar los movimientos que hacen los demás). Los tics verbales van, desde simples ruidos, como estar aclarándose la garganta o sonidos como de animales (el ladrido es muy común), hasta palabras o frases con aparente sentido (pero no lo tienen), como es el caso de la ecolalia (repetir lo que dicen los demás), la coprolalia (decir palabras obscenas) y la palilalia (repetir lo que la misma persona dice).
No es de extrañar que el papá del niño de la consulta de hoy haya tenido "mañas", pues el síndrome de Tourette ocurre por causas genéticas y es pasado de padres a hijos.
Continuaré la próxima semana con este tema.
Dirija su correspondencia al apartado: 281-2070, Sabanilla de Montes de Oca.