Varsovia, 5 mar (EFE).- El estado polaco debe cerca de 200.000 millones de zlotys (50.000 millones de euros) a caseros y víctimas de las dictaduras nazi y comunista que tendrán que empezar ser indemnizados ya en los próximos meses en aplicación de dos recientes sentencias.
Hace unos días el Tribunal de Derechos Humanos de Estraburgo dio la razón a Maria Hutten-Czapska, que exigió al Estado 120.000 euros que no ingresó como consecuencia de la aprobación de una ley de 1994 que prohibió aumentar los alquileres de las viviendas.
Hutten-Czapska no pudo subir los alquileres de las viviendas que alquilaba y, como consecuencia, no pudo conseguir el dinero necesario para mantener el edificio en buenas condiciones.
El problema no es la sentencia citada, sino el camino que ha abierto a otros 400.000 propietarios de edificios de viviendas a los que el Estado adeuda, según Marian Szypowski, presidente de la Unión de Propietarios de Inmuebles, unos 20.000 millones de zlotys (5.000 millones de euros).
La segunda sentencia fue fallada en Gdansk, donde Anna Walentynowicz, insigne figura de la oposición anticomunista, exigió el pago de una indemnización por el año y medio que estuvo en la cárcel.
El tribunal le dio la razón y le concedió una indemnización de 70.000 zlotys (17.500 euros), pero una vez más el problema es que la sentencia abre el camino a otras 100.000 personas en una situación similar a las que el Estado debe unos 10.000 millones de zlotys (2.500 millones de euros).
Sin embargo, lo que más teme el Estado polaco son las demandas de devolución de los bienes nacionalizados por los comunistas o, en su defecto, la indemnización de las pérdidas sufridas por los ciudadanos por ese concepto.
También quieren indemnizaciones los polacos que fueron desplazados de las tierras orientales que, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, fueron anexionadas por la extinta Unión Soviética y ahora pertenecen a Ucrania.
Esos ciudadanos, que perdieron todos sus bienes, ya han presentado 52.000 demandas valoradas en 11.000 millones de zlotys (2.750 millones de euros).
Los judíos también exigen la devolución de los inmuebles que tenían en Polonia y que fueron confiscados, primero por los ocupantes alemanes y luego por los comunistas polacos.
Se calcula que antes de la guerra el 23 por ciento de los edificios urbanos pertenecían en Polonia a judíos y eso permite calcular que las demandas de indemnización ascenderán a unos 20.000 millones de zlotys (5.000 millones de euros).
También fueron perjudicados los terratenientes, pero más por el incumplimiento de la reforma agraria que por su realización, ya que la ley al respecto les dejaba fincas de 50 hectáreas, las casas en que vivían con lo que tenían dentro y las dependencias, pero los comunistas, violando sus propias decisiones, les dejaron sin nada.
Los terratenientes perdieron hasta la última hectárea de tierra, 25.000 palacetes y 300.000 obras de arte y ahora exigen que se les devuelvan 5.000 millones de zlotys (1.250 millones de euros).
El portavoz del ministerio de Finanzas Andrzej Krol señala que el patrimonio del Estado es aún muy grande, porque cuenta con empresas y sociedades valoradas en 110.000 millones de zlotys, propiedades urbanas y rurales de un valor de 226.000 millones y una valiosa infraestructura.
"Solo que nadie comprará nuestras carreteras o puentes y habrá que saldar las deudas con obligaciones y bonos del Tesoro que tendrán que pagar muchas futuras generaciones", señaló Krol. EFE
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