Redacción central, 7 oct (EFE).- La periodista rusa Anna Politkóvskaya, asesinada hoy en su domicilio de Moscú, creía que sus libros, críticos con el Kremlin y de denuncia de la situación en Chechenia, eran en realidad "una garantía" para su vida, que sabía amenazada.
El cuerpo de la periodista con varios impactos de bala fue hallado por una vecina en torno a las 17:00 hora local (13:00 GMT) en el ascensor de un edificio de viviendas en el centro de Moscú, según diversos medios rusos.
"La mataron en el portal de su propia casa", aseguró Dmitri Muratov, redactor jefe de "Nóvaya Gazeta", semanario para el que escribía la periodista asesinada, mientras que el fiscal de Moscú, Yuri Siomin, anunció la apertura de una investigación por la vía penal por "asesinato premeditado".
Politkóvskaya era considerada la periodista más crítica con la política del presidente ruso, Vladímir Putin, especialmente sobre Chechenia y el Cáucaso Norte ruso.
Consciente de que su vida corría peligro, dijo durante una conferencia de prensa en Madrid, el 28 de febrero de 2005, con ocasión de la presentación en España de su libro "La Rusia de Putin", que consideraba que la publicación de esa obra en occidente "no es solo una etapa más en mi trabajo, sino también una garantía contra cualquier desgracia que nos pueda suceder en Rusia".
"Podríamos decir que es mi protección", dijo entonces Politkovskaya ante un grupo de periodistas españoles y rusos.
Experta en el conflicto chechén y que cobró gran notoriedad a raíz de su mediación en la toma de rehenes del teatro Dubrovka de Moscú, en octubre de 2002, señaló también que trabajaba en un medio "de la oposición al presidente Putin" (Novaya Gazeta), que "es el único periódico opuesto al Gobierno que sigue vivo y no sabemos cuánto tiempo nos queda todavía, porque la libertad de la palabra parece que ahora se va a acabar en Rusia".
En el mencionado libro, editado en España por Debate, Politkovskaya narra en siete capítulos lo que ella considera que es la "neosovietización" de Rusia bajo el gobierno de Putin tras su reelección en 2003, con un progresivo control de los servicios de seguridad de los que procede el presidente ruso y un debilitamiento de los procedimientos democráticos.
Con un estilo ágil y visceral, la periodista ilustra su narración con una serie de desgarradoras historias, muchas de ellas de jóvenes soldados víctimas de los abusos, el mal proceder y la corrupción de sus mandos superiores.
Anna Politkovskaya, que evocó en la conferencia de prensa lo que ella creía que fue un intento de envenenamiento en el avión en el que intentaba llegar a mediar en el secuestro de la escuela de Beslán (septiembre de 2004), dijo que la vida actual en Rusia "da muy pocos motivos para ser optimista".
Para la periodista, "mientras Putin siga aplicando la política que aplica no hay alternativa" para Chechenia, cuya solución veía en la negociación política y no en la vía militar.
Politkovskaya citó tres figuras que entonces consideró que podrían ayudar a un resurgir de la oposición a Putin, desarbolada en las elecciones de 2003.
"No hay un líder único, pero sí varios que pueden aglutinar" a las fuerzas democráticas, entre los que mencionó a Vladímir Rishkov, "que tiene un gran potencial, porque es joven y viene de provincias, de Siberia, lo que en Rusia es muy importante".
También está el tres veces campeón del mundo de ajedrez Gari Kasparov, "una persona que no teme a nada", y Mijail Kasianov, el ex primer ministro ruso cesado por Putin, "que se ha ofrecido a presentarse a presidente y que promete movilizar el mundo del negocio".
Anna Politkovskaya había publicado otros dos libros en España, "Terror en Chechenia" y "Una guerra sucia", ambos en 2003, y en 2004 recibió el premio Vázquez Montalbán de Periodismo Internacional. EFE
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