Por Montserrat Vendrell
Naciones Unidas, 15 abr (EFE).- Dos destacados políticos estadounidenses, Newt Gingrich y George Mitchell, coincidieron hoy en decir que es el "momento oportuno" para reformar la ONU para convertirla en una institución "transparente, responsable y eficaz".
Gingrich y Mitchell, que encabezan un grupo de trabajo nombrado por el Congreso de EEUU para que hagan recomendaciones sobre la reforma de la ONU, se reunieron hoy con el secretario general, Kofi Annan, y otros altos funcionarios del organismo.
Tras las entrevistas, ambos coincidieron en afirmar que las discusiones habían sido muy "constructivas" y se desarrollaron en un clima "directo, cándido y franco", impensable hace unos cuantos meses.
Gingrich, republicano y ex presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, admitió que la reforma "va a ser difícil", pero precisó que no había visto en ninguna ocasión un consenso tan generalizado de que la ONU debe reestructurarse.
"Hay un gran interés en la reforma de la ONU por parte de los países, por lo que EEUU quiere que su compromiso en pro de la reforma forme parte del esfuerzo mundial", declaró Gingrich.
Insistió en que este es el "momento oportuno" para aderezar el organismo para que sea más "transparente, responsable y eficaz", pero que si no se logra, se debería volver a intentar.
Por su parte, Mitchell, que fue el líder demócrata en el Senado, afirmó que "no sólo es el Congreso de EEUU o los miembros de este grupo de trabajo, sino la propia ONU y el secretario general mismo, así como otros Estados que dicen que ha llegado el momento de reformar el organismo".
Ante el escepticismo que despierta la reforma de la ONU, dado que hubo otras iniciativas anteriores sin éxito, Mitchell indicó que se debe perseverar "si uno cree que está haciendo lo correcto".
"Si partiéramos de la base de que ya se han propuesto anteriormente reformas y no se han conseguido, por lo tanto nunca se va a lograr, nada pasaría en ninguna área de la actividad humana", precisó.
Ambos políticos rechazaron avanzar cuáles serían sus recomendaciones del grupo de trabajo que lideran, que serán plasmadas en un informe que presentarán en una sesión pública en junio en el Congreso estadounidense.
Sin embargo, Gingrich, que ha sido un firme crítico de la ONU y de su secretario general, manifestó que espera que sean "tomadas en serio", ya que "una ONU fuerte, transparente y responsable es un activo importante para el mundo y para Estados Unidos".
Mitchell especificó que el informe guiará la política de Washington hacia la organización, aunque las recomendaciones que piensan hacer son tanto del interés nacional de EEUU, como de la propia ONU y de otros países.
Admitió que hay muchos estudios que acaban en los estantes, pero que "éste va dirigido al Congreso estadounidense, del que no se puede negar que es un órgano que ejerce grandes influencias en las políticas de EEUU y de la ONU".
Preguntado por si Annan debería renunciar por los escándalos que abaten la ONU, entre ellos el presunto fraude en la gestión del programa "Petróleo por Alimentos", Mitchell indicó que "no existen fundamentos para que dimita ahora" y que se debe esperar a las conclusiones de las investigaciones que se llevan a cabo.
Por su parte, Gingrich afirmó que existen "problemas serios y sistemáticos" en la ONU, si se examinan los informes de la Comisión de investigación independiente, que lidera el ex presidente de la Reserva Federal de EEUU Paul Volcker, así como otros estudios.
"Algunos de estos problemas son de orden interno de las operaciones de la ONU, otros están relacionados con el Consejo de Seguridad y otros con las principales potencias, lo que no excluye a Washington", declaró.
Por ello, abogó para que se apliquen rápido las reformas, "pues cuando ocurran casos similares, ya esté en funcionamiento un sistema más transparente y que rinda cuentas". EFE
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