Dakar (EFE) . La policía de Senegal detuvo hoy al expresidente chadiano Hissene Habré y anunció que tendrá que ponerse a disposición de la Presidencia de la Unión Africana, que ejerce actualmente el jefe de Estado de Nigeria, Olusegun Obasanjo.
Los abogados del exlíder chadiano, al informar del arresto, calificaron el hecho como "extremadamente grave". Habré quedó recluido en dependencias de la Dirección de Investigaciones Criminales.
El exdictador de Chad, que gobernó entre 1982 y 1990, está requerido por la justicia de Bélgica para ser juzgado allí por crímenes contra la humanidad, pero el tribunal de Senegal que estudió su extradición a esa nación se ha declarado incompetente.
Tras conocerse esta decisión judicial, ayer, Habré quedó en libertad, pero una docena de policías se presentó a primera hora de hoy en una de las residencias que tiene en Dakar para ponerlo de nuevo bajo arresto.
Las autoridades le han dado al expresidente chadiano un plazo de 48 horas para hacer inventario de sus bienes. Se desconoce si al final de ese plazo será enviado a Nigeria o si permanecerá recluido en Senegal, a la espera de conocer la decisión de la Unión Africana.
Los abogados de Habré calificaron la medida como "política" y "extrajudicial", y dijeron que detrás de esta detención está Libia, un país vecino de Chad y que tiene cuentas pendientes con el exdictador chadiano.
Sin embargo, organismos de derechos humanos manifestaron su satisfacción por la decisión del Gobierno. El secretario general de la sección senegalesa de Amnistía Internacional, Demba Cire Bathily, recordó que el caso no está cerrado, y agregó que seguirán luchando para llevar a la cárcel a Habré.
En unas breves declaraciones a los periodistas, Habré se mostró sereno tras su detención, dijo que el Derecho estaba de su lado y que confía en que los abogados puedan ponerlo en libertad.
Habré, que fue depuesto en 1990 por un movimiento rebelde, dirigió un régimen que está acusado por sus sucesores de 40.000 asesinatos políticos y 200.000 casos de torturas.
El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, ya había anunciado que, al margen de la decisión judicial sobre su posible extradición a Bélgica, consultaría a la Unión Africana antes de firmar un eventual decreto de extradición.
Habré, de 63 años, llegó a Dakar (procedente de Camerún) en 1992, dos años después de que tuviera que abandonar precipitadamente Yamena, la capital de Chad, que estaba bajo el ataque de los rebeldes encabezados por Idriss Deby, el actual presidente del país.
El entonces gobierno socialista senegalés encabezado por Abdou Diouf, visiblemente molesto por la presencia de Habré, le concedió, no obstante, asilo político, lo que suscitó sólo tibias protestas por parte del nuevo régimen chadiano.
Wade, que sucedió en el cargo a Diouf, mantuvo el asilo de Habré y si bien lo invitó a elegir otro destino para su exilio, no forzó su partida, invocando "razones humanitarias".