Caracas, 15 oct (EFE).- Un grupo de policías y dos fiscales venezolanos allanaron hoy la casa parroquial de la Iglesia de San Jacinto, en la ciudad de Barquisimeto, en busca de evidencias contra el párroco Luis Mosquera, acusado de violar a un menor de seis años.
El Ministerio Público manifestó en un comunicado que en las habitaciones del sacerdote, prófugo desde el pasado domingo, los fiscales Reina Vidosa y Trino de la Rosa recolectaron "evidencias" junto a policías del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), en acatamiento de una orden judicial.
Las autoridades también efectuaron una inspección ocular de la Iglesia San Jacinto, que el domingo resultó parcialmente destruida luego de que los feligreses intentaron linchar al sacerdote, que un día antes había sido puesto en libertad por falta de pruebas.
El allanamiento se produjo un día después de que la jerarquía eclesiástica pidiera al sacerdote entregarse a la justicia y confirmara de que Mosquera se vio involucrado en el pasado en otro caso similar.
La policía judicial dijo a los periodistas que en una inspección anterior ya había encontrado rastros de semen y sangre en la sotana del sacerdote y en las prendas del menor.
La violación ocurrió el pasado viernes en Barquisimeto, ciudad a 350 kilómetros al oeste de Caracas, cuando una de las abuelas mandó al menor a la iglesia para que averiguara los horarios de las misas.
Portavoces de la familia señalaron que el niño regresó en estado de shock, por lo que fue internado en el hospital pediátrico de la ciudad donde se comprobó que había sido violado.
El sacerdote fue detenido preventivamente, pero la fiscal Reina Vidosa lo dejó en libertad por entender que no existían suficientes pruebas para acusarlo formalmente, lo que corrigió con posterioridad tras una reprimenda de sus superiores.
Mosquera acudió el domingo a su iglesia para oficiar la misa y efectuar algunos bautizos, pero fue recibido por los feligreses con piedras, palos y botellas en un tumulto que también registró la destrucción del vehículo de la parroquia.
La policía rescató al sacerdote tras dispersar con gases lacrimógenos y perdigones a los feligreses y lo sacó por la puerta trasera de la iglesia para protegerlo de la ira popular.
Mosquera fue entonces trasladado a un puesto policial en calidad de "custodiado", pero desapareció tras aprovechar un permiso para hacer unas llamadas telefónicas, aparentemente al enterarse de que la orden de libertad inicial había sido anulada.
La archidiócesis de Barquisimeto emitió un comunicado en el que señala que si se confirman los cargos Mosquera podría ser expulsado del sacerdocio, e Hildemaro Flores, portavoz de la curia, reconoció que el sacerdote tiene antecedentes de pederastia, pero que antes de condenarlo es preciso determinar de que efectivamente violó al niño. EFE
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