México, 15 ago (EFE).- La imagen de la Virgen de Guadalupe y su comercialización volvieron hoy a ser centro de polémica en México, al conocerse que un ciudadano chino tiene los derechos para vender un producto con la Guadalupana.
El director del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), José Amigo, reconoció hoy que esta dependencia concedió en junio de 2002 un permiso a Wu You Lin para registrar una marca innominada (sin nombre especial) que le da derecho a fabricar "una especie de lámpara" con la imagen de la Virgen.
Amigo dijo en rueda de prensa que el empresario chino ha fabricado "una imagen modificada de la Virgen de Guadalupe" que "no ofende a la Iglesia", y que es conforme a las leyes mexicanas, que no le ponen trabas por su nacionalidad.
El funcionario intentó así aclarar las suspicacias que levantó entre la prensa mexicana la venta de la imagen de la Virgen a un extranjero.
El director del IMPI explicó que para el caso de la Virgen de Guadalupe, la patrona de los mexicanos, "nadie puede ser titular" de todos los derechos asociados con su imagen, ni la Iglesia católica, ni el Vaticano, ni ningún jerarca mexicano de la misma.
Aclaró que la Virgen que se le apareció al indio Juan Diego -canonizado por el Papa Juan Pablo II- en el cerro de Tepeyac de la capital mexicana entre el 9 y el 12 diciembre de 1531 no es un símbolo patrio ni tiene dueño.
El responsable del IMPI reconoció que la Basílica de Guadalupe es "custodia, no dueña" del lienzo de la Guadalupana, y añadió que la propia Iglesia católica "tiene marcas de imágenes religiosas" como pueden tenerlas los particulares en algunos casos.
La polémica sobre los derechos para comercializar la imagen de la Virgen comenzó en febrero, cuando un semanario mexicano denunció que el cardenal primado de México, Norberto Rivera, había vendido los derechos a la empresa Viotrán, con sede en Orlando (Florida).
Después, las autoridades eclesiásticas mexicanas negaron la transacción pero reconocieron haber suscrito un "contrato-proyecto" con la compañía, cuyo contenido no trascendió y que posteriormente fue anulado.
En mayo pasado, la empresaria mexicana María Teresa Herrera, dueña de las empresas Viotrán y Venerare, responsabilizó al cardenal Rivera y al rector de la Basílica, Diego Monroy, de causarle daños económicos por más de tres millones de dólares.
Herrera aseguró que la Basílica la autorizó, previo pago de 1,75 millones de dólares, a usar los "derechos de propiedad intelectual y comercialización" relacionados con la Virgen, y denunció que Monroy le amenazó para impedirle que hablara con los medios y revelara el incumplimiento del convenio.
Sin embargo, la prensa mexicana informó hoy de que los abogados de la Basílica de Guadalupe demandaron a la empresaria el 30 de abril pasado por incumplir el contrato de comercialización que había firmado con ellos. EFE
ac/vsf/hma