La poesía ha marcado la vida de Célimo Sancho. En su juventud, Gustavo Adolfo Becker, Antonio Machado y Pablo Neruda acompañaron sus andanzas. Sin embargo, él también se aventuró en la escritura: "la primera decepción amorosa me la saqué escribiendo", dice.
Aquellos poemas adolescentes se los dejó el tiempo; de ellos, Célimo Sancho solo conserva dos. Pasaron muchos años antes de que Sancho, hoy abogado, padre y esposo, retomara la pluma.
Su vida, además de haber sido marcada por la poesía, llevó durante décadas el peso del alcohol. También fue en su juventud cuando empezó el recorrido por ese camino. Fue cuando su esposa le dijo que tenía que decidir entre el alcohol y su familia que Célimo reaccionó. "Iba a pasos agigantados hacia un abismo", cuenta.
La pareja se dio un tiempo de separación, Célimo regresó a la casa materna durante tres meses; ahí, en la soledad, volvió a encontrar su pluma.
Habitante de San Ramón, Sancho ya lleva más de dos años en su sobriedad. En estos momentos tiene 78 poemas escritos, 26 de ellos están grabados en un cassette que tituló Hijos de mi sobriedad.
Grabó sus poemas porque tenía que dar a entender el cambio en su vida y ayudar a otros en su misma situación. Lo hizo en el estudio de Álvaro Calvo, quien fue el que le puso el fondo musical a la obra.
Su siguiente proyecto es publicar su poemario. Entre esas páginas el lector podrá encontrar historias de amor y desamor, vivencias de un padre, enseñanzas y el volver a nacer de un ser humano. Célimo Sancho entró a una nueva vida cuando tomó su último trago.
Las cintas de Hijos de mi sobriedad las vende su autor en su despacho, lo puede contactar por el teléfono 445-6282.