La actriz Mia Farrow, quien en los últimos años ha hecho más noticia por los líos judiciales y familiares con Woody Allen que por su trabajo en el cine, cumplió ayer 53 años.
Farrow nació en Hollywood como María de Lourdes Villers Farrow, en el hogar formado por el director John Farrow y la actriz Maureen O'Sullivan, quienes le dieron una educación parroquial en medio de una atmósfera cinematográfica.
Sufrió de polio a los nueve años y fue por lo general una chica enfermiza y frágil, y en 1963, poco después de la muerte de su padre, debutó en teatro en Nueva York en la obra La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde.
Poco después logró darse a conocer ampliamente como parte del elenco de la telenovela La caldera del diablo, en la que trabajó durante dos años, y en 1966 acaparó los titulares de la prensa al casarse con Frank Sinatra, quien era 30 años mayor que ella. En 1968 se divorciaron.
El rompimiento la volcó hacia el espiritualismo y viajó a la India a meditar con el gurú Maharishi Mahesh Yogi, regresando a Hollywood para filmar la película que sería su carta de presentación para el resto de su carrera: El bebé de Rosemary, bajo la dirección del francés Roman Polanski.
En 1970, ya repuesta de su primer fracaso matrimonial, contrajo nupcias con el compositor francés André Prévin, poco después de dar a luz mellizos suyos. Este enlace también terminó en divorcio, aunque nueve años después, tras engendrar otro hijo y adoptar tres niñas asiáticas: dos vietnamitas y una coreana.
La coreana, Soon-Yi, hizo noticia a principios de este año cuando se casó en Venecia con Allen, con quien Farrow mantuvo una larga relación sentimental y profesional, ocupando no sólo las primeras planas de las publicaciones sensacionalistas, sino también las de la prensa seria.
"Bajo la dirección de Allen, Farrow maduró como actriz, ampliando su variedad para incluir a la enérgica protagonista de Broadway Danny Rose y a la hermana maternal perfecta de Hannah y sus hermanas", dice Ephraim Katz en su Enciclopedia del Cine.
Con Allen tuvieron un hijo, Satchel, y adoptaron un niño, Moses, y una niña, Dylan, pero la relación hizo crisis cuando la actriz descubrió fotos desnudas de Soon-Yi en poder de su compañero.
El conflicto se ventiló en los tribunales, donde Farrow acusó a Allen de abusar sexualmente de Dylan, entonces de siete años, lo que no fue probado.