Gaza (EFE). La población de la franja de Gaza sufre momentos de incertidumbre y miedo por la amenaza de Israel de invadir ese territorio por el norte, segunda fase de la operación "Lluvias de Verano", para localizar al soldado Guilad Shalit, secuestrado el domingo por milicianos palestinos.
El ministro israelí de Defensa, Amir Peretz, ha dado instrucciones a las fuerzas de seguridad para que pongan en marcha las siguientes fases de la operación militar en la franja de Gaza.
"Nos encontramos en un momento sumamente crítico mientras creamos las nuevas reglas del juego contra las organizaciones terroristas. Cada operación deberá ser estudiada a fondo para analizar cómo afectan a estas reglas", declaró hoy Peretz durante una reunión con altos mandos.
Israel controla por el momento el sur de la franja mediterránea, y fuerzas blindadas se encuentran apostadas en el norte de la frontera con Gaza con la intención de tomar las localidades de Beit Hanún y Beit Lahia.
La Fuerza Aérea israelí lanzó anoche octavillas sobre una de estas localidades palestinas, para pedir a la población que evacúe la zona.
La operación israelí ha sido concebida por destacados oficiales para que ser aplicada de forma gradual, intensificando cada vez más la presión militar si el soldado Shalit, no es liberado por sus captores.
A lo largo de la jornada la Fuerza Aérea israelí, la Artillería y la Marina, han bombardeado distintos blancos en Gaza, que sigue aún completamente aislada del mundo exterior.
El Ejército mantiene totalmente bloqueada la franja de Gaza desde el inició de la operación, en la madrugada del martes, y las comunicaciones entre el sur y el norte seguían hoy cortadas por la destrucción ayer de tres puentes en un ataque aéreo.
Unos 750.000 habitantes continuaban sin electricidad por segundo día consecutivo, mientras la población se aprovisiona de alimentos y productos de primera necesidad ante el temor de que la incursión israelí se prolongue o intensifique.
Walid Said Sayel, director de la planta eléctrica atacada ayer, explicó que la reparación de las instalaciones durará al menos tres meses y estimó las pérdidas provocadas en 16 millones de dólares.
"Más de la mitad de la población de la franja de Gaza está sin electricidad. Pero a pesar de esto, hemos logrado arreglar de forma parcial el problema alternando el flujo eléctrico de un barrio a otro cada seis horas", agregó Sayel.
Entretanto, las constantes explosiones provocadas por cazas israelíes que traspasan la velocidad del sonido, mantienen a la población en un permanente estado de tensión psicológica, en particular a los niños.
Jalil Al-Shamali, de 52 años y padre de cinco niños, se lamenta de que cada vez que oye una de las explosiones tiene que tranquilizar a sus hijos.
Este residente de Gaza se pregunta irónicamente, "qué más pueden hacer (los israelíes) contra nosotros?. Nos han destruido una estación eléctrica, han destruido tuberías y puentes, y han cerrado la franja. Qué les queda para terminar de rematarnos a todos?".
Milicianos palestinos, muchos de los cuales consideran el secuestro del soldado israelí todo un logro, han continuado hoy disparando cohetes rudimentarios Al-Kasam contra suelo israelí, uno de los cuales impactó en el cementerio de la localidad de Sderot.
Algunos de ellos se preparan para una lucha cuerpo a cuerpo, caso de que Israel penetre en las próximas horas por el norte de Gaza.
La ofensiva militar israelí se extendió hoy también a Cisjordania, donde en las últimas veinticuatro horas fueron arrestados cerca de 90 políticos y militantes del movimiento islámico Hamás, entre ellos, varios ministros y decenas de diputados de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha convocado para esta tarde a jefes de los organismos de seguridad para analizar la marcha de las operaciones y la búsqueda del soldado.
La consulta ha coincidido con el entierro de Eliahu Asheri, un civil israelí de 18 años, secuestrado el domingo pasado por los Comités Populares de la Resistencia. Su cadáver fue encontrado la pasada madrugada en un Ramala.